martes, 10 de noviembre de 2015

ABANDONO LA POLITICA




Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral. Sir Francis Bacon

El pasado 28 de marzo, en el acto de presentación de la candidatura en la que me presenté a las elecciones municipales de mi pueblo, afirmé que había decido estar en una lista electoral para poder trabajar en beneficio de todos y que fuesen los que fuesen nuestros resultados, continuaría al pie del cañón por tener muy claro que otra forma de actuar en política era y es posible.

Pues miren ustedes, mentí. Mentí como un bellaco pues pasado el tiempo, he descubierto que no era política lo que yo estaba y estoy dispuesto a desarrollar. Siempre que se me ha preguntado sobre mi papel como posible cargo electo  he deseado dejar muy claro que mi aspiración era hacer ciudadanía. En resumen, desterrar los usos y costumbres que han hecho de la representación pública una forma relativamente fácil de vivir.

Por otra parte, como ciudadano, vecino, padre, profesional, compañero de trabajo, empresario y otros muchos roles que estando vivos encarnamos, queda meridianamente claro que no siempre es posible imponer visiones ideológicas a todo un colectivo. Existen esos que se llaman intereses comunes y estos muestran de forma categórica que para avanzar socialmente, la lógica debería llevarnos a poner, por encima de particulares credos, la integridad de aquellos que tengan el privilegio de la representación de sus iguales.

En resumen, este debería ser un mundo de puentes en constante construcción y mejora en el que importe realmente la solidez de los pilares que los sustenten, eso que nos hemos dado en denominar sociedad de bienestar. Bien, según parece andaba muy errado y una vez más, como en mí es frecuente, demasiado ilusionado. Pues no es suficiente estar preparado y dispuesto, no basta con decir verdades basadas en la frialdad de los números, no es suficiente con ofrecerse sin tapujos y no rechazar ningún tema por problemas que este presente. Según parece, en este circo romano, someterse a quien tiene poder es lo pertinente.

Me decía un gran amigo que esto es marketing y no otra cosa. Aquí, en el mundo de las urnas de nuestro tiempo, si tienes para pagar para que se te vea la jeta, no lo tienes todo ganado, pero lo tienes cerca. Nunca comulgaré con el determinismo fatalista de mi ocasional consejero, pero no cabe duda de que su criterio es, en gran medida, certero. Aún así seguirá valiendo la pena picar piedra y perseverar en la idea de que algún día las cosas tomen otro derrotero. Mientras, seguiremos viendo como oportunistas se suben a cualquier tren sin importarles que lleven dentro.

Hoy, tras hacer acto de contrición y confesar mi pecado, dirijo nave a puerto y tras encararla a la rada, la llevo a dique seco. Me corresponde sanear su obra viva, calafatear sus grietas, coser el roto velamen y reponer los desgatados aparejos. Retomando una idea vieja, nunca aceptaré barco sin honra ni honra sin barco. Quizás en el futuro pretenda nueva singladura, por ahora me recibo como práctico de puerto, mi navegar se reducirá a costear para que otros amarren en los muelles en los que su carga habrá de generar trasiego.

Señores, ciudadanía se llama esto, vocación hacía los asuntos sociales sin que ninguna sigla condicione planteamientos. Estoy orgulloso de lo construido y a ello me sigo debiendo, no en balde uno siendo padre nunca cesa en el empeño de hacer lo mejor en cada momento, pero estoy cansado de personajes abyectos, melindrosos llenos de temores y falsos representantes que de su cargo hacen estatus y complemento. Yo no soy perfecto, muy al contrario, estoy plagado de defectos pero nunca pude, en mi estupidez, imaginar que aquellos que dicen cambiar el mundo, tan solo desean cambiarse  ellos. Persevero en la idea de que toca saber decir no y preguntar siempre el porqué de las cosas, en luchar sin desánimo y seguir mostrando a todos que estoy convencido de que ser ciudadano es un cargo público en sí mismo y de que una sociedad justa es posible.

Por cierto, todo sigue siendo lo mismo, un municipio ejemplar pondría rojos a una provincia y a un Estado. Algún día alguien dará ejemplo, espero verlo.

POLITICA ES MORAL

EL HUNDIMIENTO


Después de la verdad nada hay tan bello como la ficción. Antonio Machado

Por lo que a mí respecta, nada queda por hacer más que esperar que el envite sea rápido y las bajas escasas.  Viendo lo que veo y escuchando lo que escucho, me hago pequeño y adusto, me recojo en la soledad mísera y fenezco poco a poco.

Empiezo mis días preocupado por la realidad que se impone en mi casa y en mi cocina, aspiro a tener escuela para mis hijos, galeno para mis males y esperanza de un futuro, pero aquellos que dicen ser mis valedores para labrar esta finca, destrozan los arados que deberían abrir los surcos que semillas acogieran. Así nada germina, así nada es profundo, las simientes no se tornaran harinas que horneen los panes que alimenten un común mañana.

Veo a mis amigos y vecinos perdidos en la nada, sufro la nefasta sensación de que se ha ajusticiado a la razón y la locura no tan solo salva el pellejo, sino que ufana prospera. En la insondable estupidez de una masa hedonista y grosera, nada importa ya más allá de una inútil bandera.  En lugar de gritar basta y exigir soluciones negociadas, vamos enarbolando trozos de tela que  fabricados en China, a nadie realmente representan. Y gritamos y embestimos, ladramos sin conciencia, nos dejamos arrastrar y poco a poco nos negamos el yo mismo.

¿No recordamos nada?, ¿tan poco nos duran las lecciones de nuestros abuelos?, ¿se nos secó el seso que nos hace pensar en lo que realmente importa?. Nos hundimos, nos estamos hundiendo y parece hacernos felices el mirar hacia el averno. Uno esperaba que eso que llamamos Democracia nos diese  representantes con voluntad de servicio y no la mezquina proliferación de políticos esclavos de la imagen y de las encuestas de opinión para decidir nimiedades. Hartazgo de majaderos que no ven nada más allá de sus estómagos, nos provocan vómitos de bilis y los sentimientos más abyectos.

Resulta difícil pensar en propuestas que construyan soluciones, pues en las posiciones enfrentadas todos huyen hacia adelante y despreciando a su contrario pretenden estar en lo cierto. Unos magnifican unos resultados electorales que no les dan derecho ni crédito y los otros cerriles en no querer ver que existe un problema, ciñen a leyes y piensan que apelando a la unidad de España sacarán rendimiento que les mantenga en el gobierno. Pareciera que en este sinsentido todos tapan sus miserias y a los tontos de sus votantes les parece suficiente crédito.

Somos idiotas, no cabe duda, jaleamos las jugadas insulsas de nuestro Parlamento y como si de futbol se tratara, si gana nuestro equipo, ya estamos contentos. Gentes de mentes pequeñas ya nos damos por vencidos y en una esperanza vana, esperamos que algo que no existe sea solución a los problemas verdaderos. Me agota pensar que por ambas partes el diálogo estaba descartado como solución hace ya mucho tiempo y que se ha despreciado el peligro que supone el mayor desafío a una España social y justa desde la II República.

Hablo y escucho, insisto en entender el caos en el que me encuentro, sigo sin entender nada y sin duda padezco. ¿Qué ha pasado para llegar a esto?, creo que todo es culpa nuestra, hemos dado patentes de corso y ahora aquellos que deberían salvarnos nos joden en vivo y en directo. Les compramos las mentiras, les seguimos el juego, preferimos no pensar y así se nos llevan al huerto. Sucede muy a menudo, preferimos soñar bonito y no aceptar que nos toca trabajar y dejarnos de cuentos.

Yo me quedo por casa, ayudo diciendo y haciendo en el lugar que ocupo, pero puestos a explicar, me subo a las palabras de un hombre áspero en su hablar pero armado de bisturí afilado. No hace mucho leí a Don Arturo Pérez Reverte, cartagenero, hombre de mar y cuya patria es un Mediterráneo exhausto. Dijo para quien quiso escuchar “yo no tengo ideología, tengo biblioteca”. Ahí está el tema, ese es el lugar de partida, a quien quiera navegar, le espero en el puerto.

POLITICA ES MORAL

martes, 3 de noviembre de 2015

¡DISPARE DON JORDI, DISPARE!


Mantén cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos. Vito Corleone (El Padrino)

No sé en cuantas ocasiones he visualizado la trilogía de El Padrino, magnífica joya del cine del siglo XX basada en la novela homónima del genial Mario Puzo, permite sumergirse en la mafia italiana de los Estados Unidos a través de la familia Corleone y conocer su manifiesta influencia en el poder establecido democráticamente.

Puzo muestra las alcantarillas de la sociedad  como arterias por las que fluye el dinero más abyecto y que tras verter en mar abierto,  políticos dignos de respeto, convierten en moneda de curso legal. Diríase que es una historia que nos pilla lejos y que en nada nos afecta, más la realidad, ya lo sabes ustedes, siempre supera a la ficción. Aquí estamos, observando alelados como nuestros próceres de la patria no son lo que parecían y como se fueron montando sus familias para robarnos a destajo sin utilizar las pistolas y sustituyendo estas con urnas fraudulentas.

De reescribirse  El Padrino, no hablaría de Sicilia y América, el escenario adecuado sería España. Grandilocuente país el nuestro, cumple con todos los requisitos para la trama. Capos de la Mafia a punta de pala, sicarios con siglas bien estructuradas y la numerosa ciudadanía dispuesta a ser explotada. Tan solo una diferencia aprecio y es que los Corleone se mostraban sin tapujos. Si había que ir de cara se iba y si se trataba de hacer ofertas irrechazables se hacían, aquí la cosa es sucinta y supuestamente correcta, pero sin duda mata.

Bien, en nuestra particular guerra de los jefes del hampa, se ha roto el status quo y se ha iniciado una espiral violenta en la que habrá de vencer la familia más fuerte. Sucede por otra parte que hasta la fecha, como diestros bomberos, procuraron no pisarse mangueras pero al llevar al límite su extorsión, se les han rebotado hasta las meretrices y ni repartiendo droga gratis pueden tranquilizar a tanta gente. Así, en nombre del honor entre ladrones, han elegido a uno de los suyos para derramando su sangre, sanar la del resto.

En la jerga del hampa, a los expulsados como medida de contingencia se les denomina perros rabiosos. Nombre apropiado, pues desterrados del confort del sistema, huyen hacia adelante en la ilusa aspiración de salvar la piel o en el peor de los casos, hacer que otros muchos caigan con ellos.  El de nuestra historia se llama Jordi Pujol i Soley y a fe mía que es peligroso. Conoce a todos los Capos, no en balde hizo negocios con ellos. Sabe de todos mucho y por ello puede comprometerlos, pareciendo estar acorralado, aún dispone de munición pesada y tiene disparando, gran acierto.

 Voy ya imaginando la escena, en un callejón sin salida, Don Jordi pistola en mano acomete contra los jefes otrora amigos y asumiendo su inferioridad, está dispuesto a encajar plomo mientras hace masticar el suyo.  ¿Les parece simpático el planteamiento?, pues no esbocen aún sonrisas que nos queda un rato. Todos a los que ahora se enfrenta, eran los que antes le salvaban el culo. Populares, Socialistas, Sindicatos y sin duda la Corona, le fueron amigos fieles hasta ver peligrar sus intereses.

Uno espera y desea sangre a borbotones, matanza entre los lobos, declive de los mafiosos que a todos nos conviene. No quisiera que la solución entre rufianes sean las casuales defunciones del cacareado caso Gürtel, hay que dar verdadero espectáculo e impregnar de acción las retinas. En esta película sería un broche de oro una voz en off que gritase “¡dispare Don Jordi, dispare!”.

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miércoles, 28 de octubre de 2015

HARTO DE PATRIAS


La imaginación exagera, la razón subestima, el sentido común modera. Marlene Dietrich

El rebaño se ha echado al monte y si hubo alguna vez pastores, estos han sido pasto de los lobos.

Ser español es jodidamente difícil en nuestro tiempo, pues a esa noble idea cien mil matices la pervierten.  Acostumbrados a la hidalguía y no al esfuerzo que ennoblece, somos pueblo de ombligos y no de consensos. Así, como sociedad, ante los problemas, miramos a otro lado. Cuando extrañamente en algo nos implicamos, necesitamos de un enemigo para sentirnos refrendados. Cainitas somos señores, nos guste o no el halago…

No me andaré con zarandangas, que de tonterías aviesas otros ya hacen razón y bandera. Aquí en lugar de prepararnos para el futuro, independentistas y unionistas nos están dando por culo. Siento si les ofenden mis expresiones, pero ya va siendo hora de poner las cosas en su justo punto. Siendo el problema objetivo mantener la sociedad de bienestar, ¿qué hacemos perdiendo tiempo en fiar soluciones en aras de la lealtad?. Yo soy español y catalán, procuro pensar en común y hacer del nosotros la primera persona del singular, pero poco avanza uno cuando los salvadores de patrias prefieren desfiles y símbolos que ponerse a trabajar.

Es sorprenderte como recibimos como vías a futuro quimeras que no se sostienen si no las aguantan los duros. Es ofensivo ver como para defender ideas negamos las de los otros, es jodidamente triste ver como se repite la tan española tortura del Tántalo. No somos generosos, como pueblo somos capaces de hacer buenas muertes y mezquinos en el hacer crecer algo. Así somos y no lo nieguen, que cuando el prosperar se nos ofrece, gritamos que inventen los otros y seguimos en lo nuestro.

Nos puede más la honra que los barcos y si han de fletarse nuevas naves, nunca son estas mercantes y si artilladas Minervas. En fin, cierto es que nadie soy para mantener esperanzas y no les quepa duda que estoy en una segunda inocencia que me permite no creer en nada, pero no atesorando fe, hago promesa de que poco o mucho seguiré intentando hacer y no me quedaré en casa. Se lo debo a mis hijos y ellos si son patria de obediencia obligada. Espero que los hechos de algunos a todos resulten de provecho.

En resumen, cueste lo que cueste, toca seguir denunciando a los que proponen la segregación de Catalunya del estado sin explicar cómo será el mañana y afeando a los inmovilistas que dicen representar al Estado, el que tan solo quieran una España mantenida por decreto y no por convencimiento. Aquí nadie tiene la razón, pues cuando se dice tenerla, se basan en decir que la culpa es del otro y se quedan tan contentos.

Tiempo ha que nos gobiernan ladrones, gentes mezquinas y lerdos que han llegado a doctores. Siento mucho el decirlo, pero es culpa nuestra y no de los descuideros. Vivimos entre problemas y en lugar de reclamar lo que es justo, nos dejamos guiar por conceptos de patria que son tan solo suyos.

Somos hidalgos, lo dije antes, hasta el trabajo de pensar nos resulta cosa abyecta.

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martes, 27 de octubre de 2015

AL HALLOWEEN QUE LE DEN UN RATO


La tradición no se hereda, se conquista. André Malraux
Estoy enfermando de tontería adquirida, de gilipollismo gozoso y como síntoma, se me detecta una hinchazón malsana. Me dicen los facultativos que la patología se denomina aculturación y que es provocada por un proceso vírico por el cual un pueblo o grupo social adquiere una nueva cultura o aspectos de la misma, casi siempre a expensas de la cultura propia.

Según parece, el origen de la primera cepa del virus se dio en el Hemisferio Norte de América y poco a poco se ha propagado de forma silente pero constante. Las personas infectadas presentan un proceso de deculturación muy agresivo que les hace perder los aspectos culturales propios e incorporar los que transporta el invasor emponzoñado. La cosa empieza a parecer una pandemia, la aculturación ya ha superado las fases de supervivencia, dominación y resistencia de los humanos expuestos a ella. Parece que los infectados mutan su ADN y acaban por modificar y adaptar su comportamiento tras el contacto intercultural. Lo dramático de la situación, es que los valores adquiridos no lo son…

Faltan cuatro días para eso que se ha dado en llamar Halloween salte a las escuelas, calles y domicilios familiares. Como cada año, atacará con saña a panellets, castañeras y a todos los Santos que enfrentarse a él pretendan. Huestes inacabables de niños embozados y encarnados en personajes no hace mucho desconocidos, arrastrarán las palabras como zombis mientras verbalizan esa memez del truco o trato. Acojona de veras ver como lo que fuimos, se nos va al carajo.No hay forma de mantenerse al margen, el hacerlo es ponerse en peligro, pues si en contra dices algo, hasta tus propios hijos te miran raro. De hecho, esta misma tarde, he de ponerme a vaciar una calabaza para que mi vástago y sus amigos la presenten en el colegio como un espantajo elevado a la categoría de trabajo escolar. Manda güevos…

A los que me conocen no ha de extrañarles la reflexión que hoy hago. De hecho, como internacionalista convencido, defendí y defiendo que el contacto entre culturas enriquece al ser humano. Pero una cosa es compartir y otra cosa es dejar caer los brazos en la vana convicción de que lo propio es desdeñable  y valioso lo importado. Son demasiados lo inputs detectados, estamos acosados y en lugar de mirar de empoderarnos, no dudamos el olvidar las tradiciones del pasado.

Hoy triunfa el gordo estrafalario ( ese Papa Noel reinventado por la Coca Cola tras defenestrar a San Nicolás), el citado Halloween , el crematístico black Friday (día para comprar a degüello, pues si no compras eres tonto y no estás a la “page”), el San Valentín que le hace la zancadilla a San Jorge  y no sé cuantas importaciones directas que nada tienen que ver con nuestro bagaje socio cultural. Ni que decir tiene que perdiendo Cuba empezó la debacle.

Miren, en caliente no deben tomarse decisiones, pero llegada la información a mis manos, me he incorporado a la Asociación de Belenistas de Albacete. Esta entidad se creó para proteger la  tradición del belén ya que está siendo desplazada por otras figuras navideñas como el insufrible tripulante de trineos del que antes les hablé o el preciosista árbol de Navidad.

Me han dicho que son gente recia y dada a solucionar las cosas con métodos llamémosles de los de siempre . En su área de influencia ningún niño osa  verbalizar aquello de truco o trato. Según parece y en base a la proximidad de Albacete a Cuenca, a los padres de aquellos chiquillos que celebraban la cosa, los guerrilleros del Portal de Belén les ponían mirando al Norte un rato.

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lunes, 26 de octubre de 2015

VALENTINO Y EL 3%


El precio de la grandeza es la responsabilidad. Winston Churchill

Este fin de semana se me ha vuelto a desmoronar el pasado. Valentino Rossi , mi amado Dottore, ha caído, ha sufrido el peor de los accidentes, se ha roto el alma.

Llevo siguiendo toda la vida a un piloto que desde sus inicios, se encumbró al Olimpo de las motos  y desbancó al propio Giaocomo Agostini. Mostró valentía, perseverancia, un poco de locura y por encima de todas estas virtudes la más importante, con su característico desparpajo, mostró un respeto enorme a todos los pilotos con los que hubo de medirse. Se convirtió en el icono del Mundial de Motociclismo y en base a sus méritos, el deporte de las dos ruedas reverdeció los laureles de sus mejores momentos.

Un maestro no puede poner la vanidad por el encima de los valores que enseña, no hay mayor patrimonio que transmitir conocimientos y que estos sean útiles a otros. Cuando la soberbia oscurece a la sabiduría, el sabio se torna un felón despreciable y se hace acreedor a perder sus otrora indudables logros. La patada que tiró a Marc Márquez al asfalto ha convertido al dios en un triste mortal.

No pude evitar poner en común este episodio deportivo con la realidad de algunos supuestos líderes sociales de nuestro tiempo. Acéptenme  ustedes un ejemplo, nunca otorgué mi apoyo a Convergencia i Unió mientras el President Jordi Pujol i Soley, durante veintitrés,  gobernó Catalunya, pero sostuve que de acuerdo o no con sus planteamientos, era un estadista que al contrario que otros políticos hacía de su posición una voluntad de servicio a la ciudadanía. Al final, ya se ha visto, era el juez el que orquestaba los contubernios.

Soy consciente de que el ser humano es, en esencia, pecador por naturaleza. Pero es precisamente por ello que nos aferramos como un clavo ardiente a los Pericles de nuestra sociedad, sea cual fuere el ámbito en el que estos desarrollen su actividad. La ciudadanía necesita referentes que sirvan a la pública pedagogía, que permitan mantener la fe en que existe la integridad en el hacer y por tanto, el buen gobierno. Cierto, no hace falta que lo digan, los ilusos seguimos estando aunque no se nos quiera ver…

En resumen y acabando, demasiadas decepciones nos llevamos algunos mientras otros jalean y excusan a los que a todos nos faltan al respeto. Así, sean estos políticos rufianes o deportistas fulleros, les seguimos excusando y aplaudiendo. Compuso unos versos Don Antonio Machado que ciñen, hoy y en el pasado, lo que intentaba describir no sin cierto desagrado: Moscas de todas las horas, de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada, de esta segunda inocencia, que da no creer en nada, en nada.

A final de la calle unos roban tres por cientos, a otros les sancionan con tres puntos del campeonato y por arte de birlibirloque nunca pasa nada y nos quedamos tan contentos.

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lunes, 19 de octubre de 2015

NI PADRES NI VOTANTES


Nos educan para ser productores y consumidores, no para ser hombres libres. José Luis Sampedro

Que uno ande clamando por una sociedad en el que el ciudadano se incorpore a los órganos de representación, en la aspiración de que ello nos lleve al buen gobierno es cantinela vieja, pero siendo una hermosa esperanza, en algunos momentos, me parece una gilipollez. Ayer tarde, en un acontecimiento deportivo (el partido de liga que disputó mi hijo menor), la realidad de lo que como sociedad somos, me atropelló para dejarme mal parado.

Estoy casi en cuidados intensivos y el diagnóstico no describe heridas epidérmicas o fracturas de huesos. El daño real, lo que hoy provoca mi preocupación y dolor, es que lo que ayer se vino abajo fue mi alma. Me transmuté en lo que más detesto, alambiqué bilis y se me secaron las hojas que hacen respirar mi árbol. Ayer sentí como el desprecio se encaramaba a mi boca y como se envenenaba mi mente por haber de callar y no poder decir nada. La masa es tan peligrosa, que en su mezquindad las palabras y las ideas han sido masacradas.

Permítanme que les relate. Llegamos al polideportivo en que debía jugarse el match, la primera imagen fue la de unas gradas llenas de suciedad fruto del incivismo (montones de cáscaras de pipas, papeles, escupitajos, chicles pisoteados), el público local andaba calentando el ambiente verbalizando veladas amenazas sin reparo alguno y los hijos de esos padres se sumaban con orgullo a tan educado comportamiento. Empezó el juego y con el la demostración de que se trataba de gentuza y que ninguna persona allí estaba presente. A una de las madres de nuestros jugadores le lanzaron un chicle masticado y viendo que derrotero tomaban las cosas, cedimos de nuestro de derecho y hubimos de someternos a aquella caterva de oligofrénicos a los que llamamos ciudadanos pero sin duda no lo son.

Los insultos al colegiado fueron constantes, las descalificaciones a nuestros vástagos generaban hilaridad y en algunas ocasiones, aquellos supuestos adultos animaban a sus cachorros a morder sin miramientos a los integrantes del equipo contrario. La cosa fue subiendo de tono pues a pesar del asfixiante ambiente, como no podía ser de otro modo, quisimos mostrar apoyo a los nuestros. Sucede que algunos utilizamos el catalán para felicitar las jugadas o animar la salida a la pista y entendiendo el tema como algo ofensivo, la afición local, tras jalear quien escribe una acción, me soltó como respuesta un exabrupto irreproducible que finalizó con un “yo te lo digo en español para que te jodas…”

El ejemplo nada tiene que ver con cuestiones identitarias, pues uno es español viejo y del castellano hago gala. De lo que se trata es de la inactividad del cerebro del imbécil de turno y del seguidismo de los cachos de carne que mejor estarían retractilados en un arcón frigorífico de Mercadona. ¿Qué nos sucede?, ¿a dónde hemos llegado?, ¿dónde quedó la responsabilidad de los padres en su oficio más sagrado?. Es evidente que la supuesta sociedad democrática ha primado convertirnos en animales de granja de los que todo pueda ser aprovechado. Nos hemos dormido y así, en una acomodaticia arcadia, votamos cada cuatro años y todo arreglado.

Nos fuimos de aquel pueblo con el rabo entre las piernas, yo triste y cabreado, hastiado de mis puentes, con ganas de limitar el derecho a ser padre y de prohibir el derecho al voto que supuestamente nos hace ciudadanos. Estoy hasta las gónadas de escuchar a los papás de nuestro tiempo decir que les preocupa que mundo le dejaremos a nuestros hijos. El tema es otro, se trata de que hijos le dejaremos a nuestro mundo.

Anoche no quise escuchar a Besteiro en sus razones y me fui de copas con Cincinato. Que Dios me perdone.

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