miércoles, 16 de diciembre de 2015

ESTADO DE DESECHO


Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores. Alfonso X el Sabio

Hoy he recibido  mensaje de una sobrina que como tantos otros jóvenes, hubo de abandonar España para encontrar un trabajo y dotarse de un futuro. En relación a las elecciones del 20 de diciembre y en su condición de expatriada, me escribía lo siguiente:” ¿Dónde está mi voto?, ¿dónde está mi derecho a votar?. Me inscribí en el consulado español dentro de  plazo hace más de un mes y mi buzón sigue vacío. Esto es vergonzoso, repugnante...”.

Bien, poco o nada podía responder a la valiente y comprometida heroína que allende los mares, honra a mi familia. Frente al teclado y con un regusto amargo, he optado por constatar lo evidente, la indigna verdad de Perogrullo.  Para bajar tensión he recurrido al socorrido “esto es Españistán” y tras arrancar lo que intuí una sonrisa sarcástica, le he explicado lo que pienso, que para eso soy su tío.

Miren ustedes, aquí los cleptócratas se han acomodado muy bien al cortijo y estando la cosa mala, mejor cerrar las puertas y levantar muros, no vaya a ser que vengan otros y descubran que eran falsos los olivos. Recurramos a las cifras, pues pareciendo no decir nada, son lo más parecido a la verdad. A enero de este año, los españoles residentes en el extranjero totalizan 2.183.043 personas.

Antes de que empiecen ustedes a retocarme la barba, preferiré analizar el número, para que vayan viendo en que norai acabaré amarrando la barca. Los motivos que nos han llevado a este exilio son diversos: la perentoria búsqueda de trabajo, el regreso al país natal tras haber vivido varios años en España y haber obtenido la nacionalidad española y también los descendientes de españoles que gracias a lo que se llamó “Ley de Nietos” consiguieron el pasaporte. Bien, en cualquier caso, en 2010 habían 1,5 millones de expatriados y actualmente casi 2,2 millones…

Vayamos a lo que importa. Si bien es cierto que de los ciudadanos que abandonaron nuestro país, dos de cada tres, son extranjeros que obtuvieron la nacionalidad española, el dato relevante y que nos ha de permitir escapar a la demagogia de aquellos que hablan de “falsos españoles”, es que más de un tercio de los compatriotas que figuran en el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE), la friolera de 733.387 personas, nacieron en el Estado. Otro dato, la inmensa mayoría está en edad laboral y son conscientes de lo que pasa en España, su casa.

Regresando a valorar a nuestros representantes públicos, a nuestros indeseables electos, no les quepa duda alguna, les viene de perlas que una masa crítica de votantes jóvenes y descontentos no accedan al sufragio. La crisis se ha demostrado el factor de corrección más conveniente para robar las voluntades de aquellos capaces de empoderarse para cambiar presentes y labrar futuros que dejarían fuera a los tribunos que traicionan a la plebe.

Hagan números, en las últimas Elecciones Generales votaron 24.590.557 personas, un 71,69% del sufragio. Imaginen, los más de 700.000 votos de nuestros compatriotas en el extranjero podrían dar o quitar mayorías. Eso da miedo, mucho miedo. Los cobardes que nos gobiernan pretenden disfrazar su delito como una simple traba administrativa. Menudos cabrones, que bien montado tienen el tema.

POLITICA ES MORAL

lunes, 14 de diciembre de 2015

ISIDRO Y JORGE, SEMPER FIDELIS.


Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia. Francis Scott Fitzgerald

Pasa la vida entre los apuros de la ciudadanía que pierde a jirones aquel sueño que se dio en llamar bienestar. Ciudades y pueblos se reinventan día a día mientras sus representantes se procuran con esmero y ponzoñosa pulcritud, la forma de mantener sus culos secos y mantener llenos cántaro y zurrón. Dos realidades en una, los que dicen vivir bien y los que pretenden en el vivir logro suficiente.

Esta sociedad se divide, a groso modo, en dos grandes colectivos socio-económicos, los trabajadores del sector privado y los funcionarios también llamados “empleados públicos”. Es en este concepto de lo común a todos, donde damos sostén a la estructura de nuestro país, pues sin aquellos que conforman los cuadros de educadores, de personal sanitario y los agentes de policía, ningún país garantiza un presente y se otorga esperanzas de futuro.
Es cuestión sencilla, toda organización necesita unos mínimos, sin ellos abrimos la puerta al caos. Así, conviene recordar que no debe criminalizarse a los funcionarios por tener trabajo, en todo caso, deberíamos defenestrar a aquellos políticos y gobernantes que en el control de lo público y de sus actores, se han procurado redes clientelares que a nadie aportan nada. Debimos prever que las estructuras burocráticas de nuestra organización territorial se cargaban, de facto, la posibilidad que los organismos públicos resultasen eficaces y eficientes.

Bien, sin duda alguna, los funcionarios son capaces y lo serían aún más si se les permitiese aportar e implicarse en los objetivos de los servicios en los que trabajan dando ideas y voluntades. A fecha de hoy el tema ha sido imposible, las élites políticas han pretendido hacer del funcionariado un caladero de votos fiel o si lo prefieren, sometido.

Llegados a este punto, toca incidir en una más de esas vergüenzas que adornan la mezquindad de nuestro país. Mueren, mejor dicho nos matan, dos policías en la embajada española de Kabul y entre dimes y diretes,  el gobierno declara cuatro cosas y acaba diciendo nada. Como otras tantas veces, el servicio de la gente de armas, sean estos policías, guardias civiles o militares, es silenciado y también escondido. Nadie sabe ni sabrá ni cómo ni cuantos compatriotas han caído en los Balcanes, el Magreb, Mali, Irak, Afganistán y en otros tantos puntos del orbe…

He oído con negra amargura como progresistas de medio pelo afirmaban, en relación a los dos agentes caídos en la capital afgana, que a esos destinos los policías van voluntarios y movidos, no nos engañemos, por la golosina de una dietas suculentas. Vale, para ustedes la perra gorda, pero claro, no lo olvidemos, luego pasa lo que pasa merced a los precarios medios de nuestros efectivos en “misión internacional” y los primeros que se desentienden son los malnacidos que nos gobiernan. Sé de lo que hablo, no soy el único, demasiados cayeron en el pasado y siguen sin merecer el recuerdo.

En ocasiones se pregunta uno que puñetas hacemos en según que escenarios en conflicto, pero no hay que caer en la tontuna de pensar que ningún papel jugamos en el ámbito internacional. Siendo este motivo para mayores y largas reflexiones, hoy tan solo pretendo hablar de las personas que ponen en riesgo sus vidas en aras de los intereses del país y de los ciudadanos que juraron defender. Hoy deseo pedir, deseo exigir a nuestro Gobierno que no digan que dos policías nacionales murieron en un atentado terrorista. Espero que se explique que estaban inmersos en una acción de guerra como así ha sido afirmado por las fuerzas militares multinacionales presentes en la zona.

Por una vez en nuestra historia reciente, quiero mantener la esperanza de que nuestros próceres se dejen de milongas y otorguen los honores que se les rinden a los caídos en combate. Demasiadas ausencias se explicaron con mentiras que hoy se cubren de polvo en el olvido. Hagamos lo que estemos haciendo en Afganistán, hemos perdido a dos funcionarios que empeñaron su voluntad al servicio de los demás y que la han pagado con su sangre.

In memoriam de Jorge García Tudela e Isidro Gabino San Martín Hernández, requiescat in pace et Semper fidelis.

POLITICA ES MORAL

miércoles, 9 de diciembre de 2015

OS VA A DOLER


Solo el coraje de luchar por algo o alguien da respeto en esta vida. El Barrio

He pasado un puente de la Constitución extraño. Por una parte he recibido la visita de unos amigos que son más que familia, por otro, he ido cociendo una bronquitis que me ha tenido a medio gas. Vamos, luces y sombras en un momento de ilusión compartida.

Hoy, rememorando estos últimos cuatro días, he percibido un más que evidente paralelismo entre la vida pública y mi propia realidad. Jodida la cosa, pueden creerme, pues verme retratado  en este momento que vivo, me hace más daño que a Dorian Gray. Conversando con uno de los amigos de los que les hablaba, he visto que todo lo aprendido, todo lo vivido, todo lo soportado, parece no servir de nada. Mil veces lo he reflexionado, salir de la cueva y ver la luz que existe fuera, más que sanar, lo más probable es que nos hiera…

Estoy cansado y pretendiendo soltar lastre, cada vez estoy más agobiado. Ha sido el hombre que me recuerda el sentido de la filantropía, el que me ha dado en el morro con fuerza  y a fe mía que me lo merecía. Estando de vuelta de casi todo, nada debería detener que aquello que algún valor me otorga, sea útil a mi entorno. Mi inquietud es hija de una insalvable preocupación por la sociedad, por mi sociedad, por las personas que merecen dejar de ser tratadas como gente y que parecen preferir tragarse las mentiras evitando las verdades que les hieren. Agradezco haber recibido una colleja a tiempo, por mucho que uno crea saber, siempre habrá un magister que nos muestre lo que de veras debemos hacer.

He de seguir batallando por mi casa y los míos, pero eso no debe inhibirme de comprometerme en la lucha por una sociedad justa. Empezaré por la palabra afilada e hiriente, sin cuartel, con voluntad de batir a los indignos catites que cambian su honra por los cuatro denarios que les cierran la boca. Me imagino que no será plato de gusto para aquellos, que a la fuerza, siente a mi mesa. Poco más queda por decir, de los metatores y los ingenieros que pretendemos construir puentes poco recuerda la historia, pero ¿quién puñetas espera trascendencia?. Es momento de desbocar a los corceles de la verdad, el arma de destrucción masiva más apocalíptica que jamás creó el hombre.

Me va una higa en este duelo, ganar o perder en nada cambia mi realidad, pero igual se rasgan algunos velos y les vemos las vergüenzas a los que se esconden tras ellos. Abandoné la política, es cierto, pero sigo con mi causa belli gerendi. Busquen la traducción, o no…

POLITICA ES MORAL

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL CEO Y EL PROYECTO NARANJITO


Hay que ver como se han pervertido los conceptos  que defendí y defiendo. Mucha vida llevo explicando aquello del liberalismo progresista con un mantra heredado, ya me conocen ustedes la gastada reflexión  de que la empresa es un bien social que dota de medios de vida a todos los que en ella participan. Una vez más, llega la realidad y plácidamente te mete un directo en toda la boca…

Es un hecho, en España se ha descarnado el derecho laboral hasta dejarlo en puro hueso. Se ha impulsado el concepto de liberalismo olvidando cualquier otro progreso que no sea el de las élites extractivas, los mal denominados mercados y aquello tan nuestro de las juntas de accionistas. La política, mejor dicho, los políticos y los sindicatos han sido cómplices de la voracidad especulativa a cambio de poltronas que les mantuviesen activos y con el bolsillo alegre. Les invito a darse una vuelta por las hemerotecas, no les faltarán ejemplos de lo que les apunto.

Bien, siempre hay un motivo que nos lleva a reflexiones más amplias, así que les explico el mío. El pasado mes de octubre, una empresa de laminados metálicos sita en una comarca de Barcelona, despidió a uno de sus dos encargados en base a eso que se da en llamar causas objetivas. En este caso, se argumentó que la empresa estaba en pérdidas y que el salario del trabajador no podía mantenerse. Les explico, pues más adelante el dato tendrá su relevancia, el prescindible cobraba 18.000 € brutos al año…

El responsable de comunicarle su baja fue el plenipotenciario CEO. El término CEO es un anglicismo que define  al consejero delegado o el director ejecutivo de la compañía, es decir, el máximo responsable de la gestión y la dirección administrativa de una empresa. Este señor cobra más de 90.000 € al año más incentivos en una empresa adquirida por una multinacional alemana que argumenta tener problemas de viabilidad. Curiosa paradoja, ¿no creen?. Alguna cosa se de las cuentas de explotación de una empresa, a todas luces, si hemos de hablar de cargas salariales en este caso, fácil resulta saber cual incide más sobre la estructura.

A lo que vamos, entendiendo el despedido que las razones que argumentaba la empresa no eran ciertas y que su despido obedecía a su declaración en un litigio de la compañía contra un compañero al que finalmente hubo de readmitir, contrató a un letrado. Este reclamó a la empresa, más allá de lo que se había pagado por despido procedente (22.000 €) una indemnización adicional de 24.000 €. La empresa se negó a pagar la citada cantidad y ofertó 12.000€. Dadas las perentorias circunstancias del demandante, se aceptó el importe, pero para sorpresa de todos los actores, la cosa no acabó aquí…

Llegado el momento de rubricar el acuerdo, ese CEO del que antes hablábamos, se negó a cerrar la disputa y muy al contrario añadió más leña al fuego. Invitó a llegar a los tribunales y desplegó todos los medios de la empresa (recuerden, supuestamente en difícil situación). En la primera vista aparecieron tres abogados de un prestigioso bufete y un perito financiero. El coste de ese equipo es de 450 € la hora, más dietas y desplazamientos (tres de ellos acudían al juzgado desde Madrid). Les hago los números: ocho horas a 450 € la hora son 3.600 €. Coche de alquiler desde la estación central de Barcelona, pongan ustedes 100 € y finalmente desayuno y comida a la que asistieron el famoso CEO y un miembro de su equipo, ¿ponemos 200 €?. Cerquita de los 4.000 estamos, pues sepan ustedes que la propuesta que ese gran equipo legal en la manga se guardaba, era ofrecer al demandante 6.000 euritos y aquí no ha pasado nada.

Sumar es sencillo, 6.000 más 4.000 dan 10.000. ¿Se explicarme y por tanto se me entiende?. Aquí de lo que se trata es de machacar al máximo la posible contestación dentro de las empresas, convertir al empleado en una circunstancia y no en un elemento de valor y conseguir aquello tan viejo de pagar por ir a trabajar. De hecho, hay muchos ciudadanos con empleo que viven en la pobreza, ya lo saben ustedes. Hace tiempo que abrimos la puerta a la contratación basura, entre ventas y adquisiciones el trabajo se convierte en un privilegio siendo un derecho y de los emolumentos se hace usura. Les recomiendo que observen con atención algunas propuestas de los nuevos salvadores de la patria, una de ellas pasa por devolver el salario percibido una vez se es despedido, resulta kafkiano, es cierto, pero si me dejan les explico…

Ciudadanos, el partido naranja, ha ideado un sistema que según dicen, “beneficiará a todos: empresas, aseguradoras, bancos, y trabajadores que no puedan afrontar la devolución de su salario“. Se trataría de un seguro privado para que las empresas puedan garantizar que sus ex empleados devolverán sus salarios al ser despedidos de forma procedente. Consistiría en un pago mensual de una cuota, similar a la seguridad social, pero de carácter privado. Este seguro cubriría hasta el 40% del montante reclamado al trabajador despedido, aliviando mucho el pago. Pero no se vayan todavía, aún hay más. El mismo dinero de los trabajadores sería empleado por estas empresas para realizar créditos a los despedidos a un interés especial que será reducido si el trabajador despedido encuentra un nuevo empleo.

Vamos, el bálsamo de Fierabrás de mí amado Quijote. Decía Albert Rivera, líder de Ciudadanos, que “esta medida ayudará a que los empresarios pierdan el miedo a contratar aún en este momento económico convulso, y dará a más trabajadores la oportunidad de optar a un puesto de trabajo. Lo que queremos es que las empresas se arriesguen a contratar masivamente”.

Por el forro de los cojones del caballo de Espartero, nos dan de comer mierda y la estamos agradeciendo. Voten ustedes lo que quieran, son libres de hacerlo, pero cuando nos sorbamos  los mocos no vayan a pedir pañuelos.

POLITICA ES MORAL

domingo, 29 de noviembre de 2015

¡QUE VIVAN LAS CUP!


Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es. Jean Paul Sartre

Me gustan las coincidencias, de veras que sí, son aquellas pequeñas cosas que por inesperadas nos aportan esa dulce sensación de la sorpresa regalada. Esta tarde, mi hijo menor jugaba un partido preparatorio del torneo que habrá de disputar el próximo fin de semana. Sin duda se preguntarán que provoca que les explique este detalle paterno-filial y la respuesta es sencilla, el match se jugaba en Manresa…

Precisamente, mientras 24 niños salían y entraban a una pista siguiendo las indicaciones de sus entrenadores, los representantes de todas las asambleas territoriales de las CUP, decidían en la capital del Bages que posición adoptaban de cara a la formación del Gobierno de Catalunya. Ya de regreso a casa, hemos escuchado en la radio que se mantenía el no a una presidencia encarnada en Artur Más, pues los cupaires siguen sin entender que un representante de la Cataluña más conservadora, especuladora y fullera pueda guiar a nadie a un nuevo Estado Catalán basado en el mantenimiento a ultranza de la sociedad de bienestar.

Bien, que la presión afecta a estas alturas del folletín nacionalista no escapa a la percepción de nadie. Sin ir más lejos, he podido observar a dos brazos de distancia a David Fernández, pueden creerme, no hacía buena cara. A fe mía que a esta fuerza política asamblearia la cosa se le va de madre, no por incapacidad, sino por las innegables ganas de enviar a todo quisque a hacer puñetas. ¿Y saben ustedes?, no tan solo les entendiendo, también de buen grado les brindo mi aplauso. Curiosa la cosa, en las antípodas de muchos de sus preceptos y hoy, sin prepararlo, con ellos haría  cestos.

Inmersos en un maremágnum de políticos instalados en las propuestas vacías y en los matrimonios de conveniencia, es de agradecer y no poco, que una organización entienda que NO es una respuesta tan válida como cualquier otra y que en la época de las palabras rotas, mantenerse fiel a unos principios es merecedor de respeto.  Las CUP entendieron, también a su manera,  el resultado de las elecciones de septiembre pero para su sorpresa, ahora se les criminaliza por el fracaso de un proceso cojo y que ya nació medio muerto. 

Les entiendo sin rezar su catecismo, pues  voy viendo como aún enarbolando su aspiración de una Catalunya independiente, pretenden que esta sea social y justa, alejada del pasado y de los ladrones de siempre. Por cierto, me gusta el plural con el que se definen, hablan de las CUP pues argumentan que una posición única es consecuencia de un poliedro de posiciones en cada ciudad y pueblo. Quizás yo no vea una operativa clara, pero ahí están y parecen convencidos de ser y seguir siendo. Mas allá o menos, quizás deberíamos pensar en que dice de todo esto el Señor Junqueres, es lo único de la ecuación identitaria que nunca se pregunta y que sin duda, necesita respuesta.

POLITICA ES MORAL

miércoles, 25 de noviembre de 2015

SIDI BOU SAID, AZUL Y ROJO.


Ayer el terrorismo yihadista golpeó a Túnez. Un paso más de la barbarie envuelta en una falsa fe que demoniza a los que define como infieles y somete con el miedo a los verdaderos musulmanes.

París se clavó en nuestras retinas y en nuestro corazón, pero son ya demasiados los países que sufren la dentellada de la violencia. Muchos de ellos podrán parecernos lejanos, pero forman de una sola realidad, la del ser humano. Tengo la suerte de conocer  África por mi presencia sobre el terreno y por  compartir  vida con personas de respeto originarias de ese continente y que forman parte de nuestra ciudadanía. Hace pocas fechas tuve el amargo privilegio de compartir el dolor de uno de mis maestros de vida de origen malinés, sin duda el mismo que me mostró cuando se cobraron las vidas en Francia…

No podemos mirar a otro lado, los refugiados son el recordatorio de que no hemos sabido cauterizar a tiempo una herida abierta y que por considerarla ajena, creímos no habría de manchar nuestra indumentaria social. Ya lo estamos viendo, quien siembra vientos recoge tempestades y atendiendo a lo vivido, también muertes.

Bien, tocan a somatén y a combatir sin tapujos reconociendo nuestra pasada inoperancia. Lo sucedido en Túnez es un ejemplo paradigmático de la realidad de nuestras interesadas relaciones con lo que eufemísticamente llamamos mundo árabe. Países con una gran fractura social, carentes de futuro para sus jóvenes, son un caldo de cultivo para los perros de la guerra que utilizan el nombre de Dios en vano. Más de 5000 muchachos tunecinos combaten con el Estado Islámico en Siria. De hecho, la estéril pugna entre el laicismo y los islamistas ha facilitado que las mezquitas se llenasen de imanes salafistas pagados por las hipócritas monarquías del Golfo Pérsico y que la voracidad de Occidente ha considerado aliadas.

Esos altavoces han podrido las opciones democráticas en el país de Burguiba y hoy, a pesar de los esfuerzos de la sociedad civil en el pasado, todo parece abocar a la toma del poder por parte del partido confesional Enahda. Miren ustedes, si las posiciones laicas sucumben frente a la fuerza de los terroristas, no habrán aliados para recomponer estados viables y capaces de ofrecer futuro a sus ciudadanos. Toca pues reconocer públicamente nuestros pecados, ofrecerse como parte de la solución aunque esta incluya la amarga terapia de la guerra y mantener una posición clara en relación a los refugiados. Toca ayudar y no caer en la tentación de la represión de los mismos. ¿Hemos de ser estrictos en la gestión del desastre humanitario que supone semejante masa humana desplazada?, sin duda, pero ellos son tan víctimas como los caídos en las zonas de combate y en las calles de Europa.

Un solo criterio, un solo objetivo. Como nos demoremos en actuar de forma contundente, el terrorismo yihadista ganará, no una guerra, nos robará nuestro tiempo y el de nuestros hijos. Recuerdo mis paseos por la hermosa ciudad de Sidi Bou Said a orillas del Mediterráneo. Las puertas de sus casas son azules como el mar que contemplan, me provoca pavor que las mismas acaben pintadas de rojo y que al abrirse sean antesala del infierno.

POLITICA ES MORAL

viernes, 20 de noviembre de 2015

FRANCO PRESENTE


Decía Albert Camus que la tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas y es ahí y no en otro lugar, donde se gestó eso que se dio en llamar el franquismo.

Cada vez que me acerco al periodo que vivió España de 1931, con la proclamación de la República, hasta 1939 con la derrota de la misma a manos del nacional-catolicismo fascista, veo de forma más preclara que esa dictadura que duró cuarenta años, fue engendrada en los antagonismos vacíos de una falsa democracia.  El exilio del incapaz Alfonso XIII, supuestamente para evitar el enfrentamiento entre españoles, finalmente fue el preludio de una guerra civil que nos encumbró a la locura más extrema y a las posiciones más cainitas.

Nuestro país estaba ansioso de cambios que debían corregir errores de siglos, habíamos perdido las colonias, la masa social carecía de medios de vida, cultura y por ende no vislumbraba futuro. Éramos un polvorín rodeado de fuegos, tan solo era cuestión de tiempo el estallido, pero lejos de acometer con ahínco el proyecto de un nuevo Estado, la clase política siguió con sus propuestas de salón y olvidó que las leyes no solo se escriben y que han de saber aplicarse. Las incapacidades gubernamentales dejaron espacio a propuestas posibilistas que acabaron impulsando revoluciones y no reformas. Tan solo recordar los levantamientos de 1934 nos da la medida del alejamiento entre la intelectualidad republicana y un pueblo hambriento e impaciente.

En ese caldo de cultivo, las élites extractivas se activaron para conservar sus intereses y recurrieron a la solución tradicional de esta nuestra piel de toro. Los militares, como tantas veces, serían el remedo a lo que llamaban desorden social. Así se fueron gestando pronunciamientos que fueron abortados hasta llegar el protagonizado por Francisco Franco Bahamonde. El fracaso del golpe de julio de 1936 desencadenó una guerra que habría de durar tres largos años y que quebró al país en dos bandos irreconciliables cuyas heridas aún están por sanar.

En un conflicto civil, el liderazgo siempre es asumido por  personajes de peculiar carácter y con pasado de compleja explicación. Franco, a todos los efectos, es un modelo de eso que denominamos caudillos. Hombre cargado de frustraciones desde pequeño, crecido a la sombra de un padre vividor y de moral disoluta, sometido a una madre llena de sufrimiento, creció cargado de complejos. En fin, la milicia le otorgó el poder que su propio aspecto y su voz atiplada parecían negarle. Se trata de un caso de libro de los que se repiten en muchos regímenes totalitarios. Tiren de biblioteca, verán que la psicopatía es inherente a nazis y fascistas…

La rabia acumulada durante su infancia y adolescencia se descargó en los combates de las guerras de África y en ellas prosperó de forma sorprendente. Su valentía, rozando el desprecio a la propia vida, le llevó a convertirse en general con tal solo 33 años. Aquel pequeño frustrado empezó a tomar consciencia de su poder. La guinda que colmó sus aspiraciones llego durante la Revolución de Asturias, en aquel sangriento episodio no ahorró violencia y la crueldad de las tropas a su mando fue indescriptible. Para colmo, el gobierno le otorgó la Gran Cruz del Mérito Militar. Creo que en aquel momento comprendió la verdadera debilidad de la legalidad republicana, era cuestión de tiempo que se convirtiese en un peón útil en manos de los representantes más retrógrados y carpetovetónicos de España.

Bien, Franco era listo, mezquino y desconfiado, por tanto siempre nadó guardando la ropa. Consiguió  imponerse a otras facciones militares y acabó por ser caudillo por la gracia de Dios enviando a todos sus oponentes al infierno. Revisen ustedes el final de José Antonio Primo de Rivera y entenderán lo que les digo. Finalizada la guerra con aquel cautivo y desarmado el Ejército Rojo, el pequeño general, al que su padre despreciaba llamándole Paquita se convirtió en el amo de los destinos de los españoles y una vez más tuvo la baraka (suerte) que pareció acompañarle en combate. Supo mantener una falsa neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial y tras la derrota de los fascismos europeos, habiéndose dividido el orbe entre el comunismo y democracia, Francisco Franco fue abrazado por Eisenhower y de facto, se convirtió en el vigía de Occidente. Permítanme, manda y mandó güevos…

No seguiré relatando sus méritos hasta el momento de su muerte pues acaba mal la historia, tan solo hace falta analizar nuestro presente. Una vez más, la política en nada procura soluciones y el miedo al futuro hace que algunos descerebrados afirmen que con Franco vivíamos mejor y que sigue presente.

POLITICA ES MORAL