lunes, 12 de octubre de 2015

EL DESFILE


Hoy, mientras hablaba de otras cosas, en la televisión transcurría el desfile militar que tradicionalmente se celebra todos los 12 de octubre.

Mis vástagos han captado mi atención cuando jaleaban a la cabra de la Legión. Los poco gráciles comentaristas (pareciera que narraban un entierro), han explicado que a pesar de ser una cabra y no un cabrón, atendía al nombre de Pablo. Curiosa la cosa, me han hecho sonreír...

Tras el momento de humor patrio encarnado en nuestra cabaña ganadera, mis propios chotillos han empezado a pedir valoraciones de lo que se estaba viendo y las preguntas se han reproducido casi por generación espontánea. Espero que se entienda que dos niños puestos en el papel de interrogador resultan imbatibles y obligan a replegarse.

Más mal que bien les he dado cuatro apuntes sobre el tema y he reducido todas las preguntas a una. ¿Que pienso yo de esta fiesta?, mirad, hoy ensalzamos el hecho de ser español, el pertenecer a una realidad llena de matices provocados por una historia larga y compleja. En cualquier caso, esto que nos damos en llamar España se explica de muchos modos y ese y no otro es el tema que hoy me hace sentirme un poco apátrida.

Una vez más, mis hijos se han arrepentido de sus preguntas, siempre olvidan que mis respuestas no son monosílabos. Una vez recompuesto el frente, les acaba cayendo una ofensiva argumentativa en sus jóvenes testas. Es lo que hay, ser padre es difícil pero ser hijo también. Haciendo caso omiso a sus años, he querido darme en lo que realmente ensalzo en una jornada como la de hoy.

Yo celebro a los Comuneros, a los panfleteros que en el Madrid de los Austrias decían las verdades que la Corona escondía, a los afrancesados que vieron en la caída del antiguo régimen una oportunidad de crear un estado moderno, a los constitucionalistas de Cádiz, a los descerebrados de la 1ª República, a visionarios como Prim, a los autores de la generación del 98 y su espíritu regeneracionista, al sentimiento de los autores del 27, a la hermosa oportunidad de la 2ª República, a todos los que dieron su vida en nuestra cabrona Guerra Civil, a los exiliados que siguieron soñando con la piel de toro, a los maestros que nos recuperaron la memoria tras la larga noche de la dictadura. En resumen, vuestro padre celebra la España que pudo ser, no la que es. Nuestros grandes aciertos, al tiempo, nos han marcado nuestros fracasos…

Siempre sucede lo mismo, me miran con cara de pasmo, cruzan la mirada y me preguntan si he acabado. Yo respondo que si y que lo que hoy no comprendan, un día tendrá sentido. El pequeño, en un gesto conciliador para no abandonar el barco por la borda, me ha comentado que habían desfilado policías franceses. Bien, le he dicho que era un gesto de buena vecindad y agradecimiento por la colaboración de los gendarmes en la lucha anti-terrorista. Tras un instante de silencio le he explicado, sin anestesia,  quienes fueron los españoles de la nueve de Leclerc  y mientras se escapaba hacía su habitación, le he dicho que aquellos patriotas liberaron París pero nunca desfilaron en España.

POLITICA ES MORAL

martes, 6 de octubre de 2015

EL AGENTE NARANJA


Allá por el año 2006 se significó un nuevo partido político cuyas bases provenían de la plataforma cívica Ciutadans de Catalunya. Se trató de dar forma a un movimiento social cuyo objetivo era regenerar la política incorporando las bases sociales a la representación pública, acabar con el despotismo de los partidos tradicionales y basar la praxis de gobierno en la transparencia y en la lucha contra la corrupción.

Inicialmente, la nueva formación, denominada Ciudadanos- Partido de la Ciudadanía, se declaró transversal e inclusiva de cualquier persona al margen de su ideología. Más tarde, en su segundo congreso celebrado en 2007, se incorporó al ideario la ponencia elaborada por Francesc Carreras y que tras mucho debate, definió al partido como de centro-izquierda no nacionalista. Ha pasado mucho tiempo…

La realidad del momento hizo que muchos de los iniciales activistas rechazasen el identificarse con el concepto izquierda progresista por tener razones ideológicas más cercanas a ideas conservadoras y otros tantos se negaron a que el partido se identificase con cualquier tendencia concreta. Bien, así empezó todo, nuevos aires en una realidad viciada que sin duda necesitaba y aún hoy necesita cambiar. No puede negarse, que sobre el papel, las nuevas siglas aportaban una ilusión renovada y su discurso empezó a calar de forma sincera en una masa social más que harta de la indignidad de sus dirigentes en un momento socio-económico nefasto.

Todo inicio es duro y balbuceante, la implantación se inició en Catalunya y uno de los caballos de batalla fue contrarrestar la política identitaria de la Generalitat y reclamar un verdadero gobierno para las personas al margen de las banderas y los símbolos. En resumen, los problemas reales primero, interesante posicionamiento y  sin duda fácilmente incorporable al imaginario popular. De poner un pero a sus puestas en escena, sorprendió la vehemencia en afirmar que el castellano estaba en peligro en la vida pública catalana, cuestión que en opinión de quien escribe rozó y roza el populismo más agrio y frentista. Pero más adelante, en 2014, realmente antes de ayer, tras las elecciones al Parlamento Europeo, el partido inicia una expansión casi exponencial. Marcó alianzas con formaciones menores de todo el estado, batió las trincheras de Unión Progreso y Democracia UPyD (con quien hubo anteriores oportunidades de coalición) y la llamada regeneración de la política se identificó con nuevas caras y nuevos discursos.

Bien, hermosa historia, más nada es lo que parece. Siempre se nos ha explicado que Roma movía el Imperio para, tras la sacudida, dejar las cosas igual. En esta historia de la piel de toro ha sucedido y sucede lo mismo. Las alarmas se encendieron tras la presentación del programa económico de Ciudadanos en Madrid el pasado mes abril. Fue en ese momento cuando se pudo observar, de forma preclara , a que obedecía el arreón de un partido con tan corta historia. En aquel momento los representantes de las élites extractivas arroparon a Albert Rivera y le encumbraron como un Hermes cargado de buenas nuevas.

Es cierto que en el mismo periodo de tiempo, Podemos hacia su camino anunciando una nueva España, pero nadie permitirá que una opción de aire tan revolucionario prospere y a la torpeza de Pablo Iglesias y su propuesta, tan solo había que añadirle que la derecha tradicional supo y sabe ver que los mansos consumidores quieren cambios pero sin asumir riesgos. Aquí se mostró útil el Partido de la Ciudadanía, engrasando bien sus ejes, podría ser una nueva versión del viejo Partido Popular, desterrando la carcoma de la corrupción y mostrando un rostro que nos emplazase a recordar a aquello que se llamó Unión de Centro Democrático.

Permítanme, creo que no estaría de más, al margen de percepciones sentimentales y tradiciones ideológicas adquiridas, repasarse el programa y las derivas del partido de Rivera. Aquello de centro-izquierda ha sucumbido frente a los recursos aportados por el neo-liberalismo más salvaje y rentista. En resumen, una vez más, se sacude el tablero para volver a hacer, como tahúres, trampas. Ciudadanos es un gran producto, diseñado con gran esmero, es atractivo, fácil de entender y en un país desquiciado, tan solo por contraposición a los pecados del pasado, tendrá el apoyo de una enorme parte de los electores.

No se ha inventado nada, un nuevo caballo de Troya está a las puertas. Aquellos que se consideren progresistas deberían recordar que el titán de las Azores, el patrón de la Faes, el ex Presidente  José María Aznar, ha bendecido la regeneración nacida en Catalunya como propia del espacio de centro- derecha. Si el Cesar dixit…

Ciudadanos, el agente naranja, es el arma ofensiva que desfoliará el bosque de las elecciones de diciembre. Tan solo cabe esperar que su química no sea totalmente tóxica como la que lanzaron los EEUU en Vietnam.

POLITICA ES MORAL

jueves, 1 de octubre de 2015

MURALLA DE LIBROS


Solamente un pueblo culto puede ser veramente libre. José Martí

Estoy convulso y con el seso hecho agua. Siento que ya se atacan hasta los sagrados templos. No me refiero a lugares de culto donde el concepto de Dios se pervierte entre sillares de piedra, me refiero al saber y al conocimiento. Últimas trincheras de la racionalidad, están siendo asaltadas por un foribundo dogmatismo que se encumbra, allá donde su avidez le empuja, en el pensamiento único y frentista.

Los druidas de toda tribu pontifican en su particular cultura y en lugar de observar lo válido de otras realidades, demonizan a todos aquellos que no piensan igual. A fe mía que lo entiendo, de veras que lo entiendo, las banderías nos hacen estar más acompañados, son agrupaciones más compactas, fuera de ellas es como estar en tierra de nadie, se está muy solo y hace mucho frío. Así, cultura y pensamiento se canalizan al propio pozo, profundo y fresco, que a todos satisface y da gozo. ¿Qué más podríamos necesitar?, si ya nos dan respuesta a todo, ¿para qué perseverar en pensar?...

Pues esa y no otra es la cosa a enmendar, poner en duda, contrastar es lo que nos hace libres, es lo único que hace prosperar. No por gritarlas alto las cosas son verdad. Es un hecho, no existen las verdades absolutas, tantas como sombreros calzan las cabezas. En definitiva, lo único que es cierto es que siempre es más digno de respeto aquel que dice estar buscando la verdad que aquel que dice, sin dudar, poseerla.

El tema es dicotómico, leer, interesarse por toda idea, es forma de liberar criterios o levantar murallas. La historia explica perfectamente esta realidad. Hago mías en este lance las palabras de José Martí, me va una higa si estas pillan cerca o lejos en el tiempo. Una ciudadanía formada y educada, se libera de los discursos vacios y acomete de frente consciente de su fuerza. Lo contrario es una sociedad acomodaticia y vacía, condenada a ser explotada.

Leer es la actividad que inicia toda verdadera vida, leer nos abre puertas a ciencia y teología, a costumbre e historia, a normas y leyes. Así, iniciando el camino en los libros sabemos a donde vamos y de donde venimos. ¿Qué es cansado hacer del análisis y la contraposición pautas? , no seré yo quien lo niegue. Es consecuencia directa de dudar sentirse solo y no será porque no haya también gente en esa "tierra de nadie", incluso multitud, pero hacen menos ruido. Es duro, cierto, pero es lo único que puede ser considerarse digno.

No es momento para el pensamiento libre, tocan a somatén todos en este nuestro tiempo. Periódicos, editores, hasta comics derivan hacia las costas en las que unos u otros construyen su puerto. Es un hecho, se necesitan estibadores silenciosos y no prácticos en navegar radas. Mostrar dudas o desacuerdos nos condena sin juicio previo. Lo dicho, me da igual y me da lo mismo. Seguiré construyendo puentes con los libros, son tan duros como la piedra  y así ya no me hacen falta mármoles pulidos.

Quien haya leído la obra más insigne de nuestras letras, me refiero a El Quijote, sabrá que el ingenioso hidalgo volvióse loco por sumergirse en tanta letra de caballería. Pero en cualquier caso, la locura de aquel entrañable descerebrado nos enseña, sin duda alguna, de este país, virtudes y pecados. Así, hasta las letras más torcidas acaban hablando claro... Leo y leeré, mascaré hasta el papel ultrajado por defecantes interesados, de no conseguir otra cosa, me sentiré más armado.

POLITICA ES MORAL

miércoles, 30 de septiembre de 2015

MAS CACEROLADAS


Manden unos, manden otros, los tontos siempre somos nosotros. Refrán popular.

A veces me alegro de haber dejado de otear a todas horas mi entorno. Me ha costado, créanme, me ha costado mucho. Esto de aprender a desbrozar la realidad y pretender llegar a la esencia de las cosas, me ha llevado al agotamiento y ando procurándome una cura que me permita mantener esta maratón tan larga. Hay que ser filósofo a tiempo total y no un  aprendiz de psicosociología como un servidor de ustedes.

Uno anda con el mantra de construir puentes en aras del bien común y no les quepa duda que mantengo y mantendré que se trata del único camino que nos llevará a un futuro esperanzador. Pero por mucho que el convencimiento no se me desinfle, la verdad, la purita verdad es que creo ver mucha tontuna a mí alrededor, lo siento…

Estoy ya muy cansado de ver a los castellanos viejos convertir las leyes en armas arrojadizas y a su política en una factoría de demagógicas razones para, en lugar de ofrecer soluciones, liarla cada vez que pueden. Permítanme recordarles que la más grande cantera del independentismo catalán la ha ido creando el mismo PP. Por otra parte, los patricios de esta mi tierra, nos lideran los sueños, nos esconden realidades y pretenden encumbrar a Alí Babá y a sus cuarenta ladrones.

Vamos a ver si espabilamos un poco, a favor o en contra de ser o no españoles, digo yo que puestos a defender, deberíamos defender la bondad de nuestras ideas y apartar, por indecentes, a aquellos a los que su indignidad precede. ¿Cómo se pide que la población se organice para protestar por el encausamiento de Artur Mas?, ¿quién puñetas pretende ensalzar a un político responsable, sin ninguna duda, de privatizaciones y recortes?...

He estado conversando sobre el tema, me dicen que se trata de defender el hecho de la consulta del pasado 9 de noviembre. Bien, conforme, allí estuve  también yo  votando y poniendo en valor una acción de espíritu democrático y social que consideré oportuna. No entendiendo las reservas, que en aquel momento el Estado puso de manifiesto, pero no creo que se trate de eso. Acaudillar a Artur Mas me ofende y afrenta, me molesta, me inquieta, yo espero más de mis convecinos y amigos aunque no compartamos credos.

Pero hay que joderse, los siete-ciencias del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), de forma independiente e imparcial, van y me convocan a declarar al prohombre de la patria el mismo día, que hace setenta y cinco años, fusilaron en Montjuïch a Lluis Companys. La consulta ya no es relevante en base práctica, los que encausan no se dan cuenta de que están tensando las cuerdas y otorgando dignidades a quien no las merece.

Si es que les gusta tocar lo que no suena, o quizás la táctica es buena. Puestos a correr hacía los comicios de diciembre, es muy bueno atizar el problema catalán, sacar rédito electoral y para conseguirlo, que hagan ruido de cacharros los tontos de siempre.

Por cierto, vasos, platos y ahora cacerolas. Tan solo nos faltan los cubiertos...

POLITICA ES MORAL

NO QUEDA MÁS QUE BATIRNOS


Y llegados a este punto no queda más que batirnos. Alatriste

Me preguntan que hubiese hecho yo de tener la oportunidad de ser digno de representar a mis vecinos y en su nombre hablar. Bien, por irrelevante que sea mi respuesta, mi verdad que es solo mía, les será o no grata, pero abriré una vez más las manos y empezaré a hablar…

Nunca he vivido la política como un objetivo en sí misma, siempre he pensado que es tan solo una herramienta, importante sin duda, pero tan solo una herramienta. Aclarado este punto, toca explicar que siendo un medio, a algún lugar nos ha de llevar. Y ese objetivo, dadas las circunstancias de nuestra Democracia, es muy fácil de marcar. Más en cercanía, más en la política llamada municipal.

Está todo tan revuelto, pútrido y descarnado que si ha de cambiarse algo, todo ha de cambiar. Empezando por acortar procesos, comisiones, normativas vetustas y excusas malolientes que se justifican en base a competencias. Precisamente el concepto competencia cobra, en cualquier municipio, una relevancia capital. ¿No nos llenamos la boca denunciando que el fallo es sistémico y que ya no podemos más?, pues se trata precisamente de eso, de desmontar con calma todo y de cero reiniciar. Ya no basta tener a nuestros electos en las instituciones, se trata de tener a los mejores representantes, los más competentes y aceptando que todos somos cobardes, esperar que sobreponiéndose a sus miedos, sean los más valientes…

Si, es cierto, lo que describo tiene un punto de locura, de despego irracional, pero en ocasiones, las palabras sobran y hay que golpear. ¿Cómo hubiese empezado yo?, hubiese iniciado mi andadura diciendo no y preguntando por qué. A fe mía que hubiese resultado irritante y cansino, pero hacer otra cosa y confiar en el paso del tiempo hubiese sido inútil, las instituciones demuestran que te devoran como Saturno a sus hijos.

No cabe duda que todos tenemos una realidad que nos duele, obligaciones que nos condicionan, empleos y negocios que pretendemos conservar, pero si esto nos frena, la política no es nuestro lugar. Ser precavido al asaltar una fortaleza es muy sabio, pero al final del asedio, si no caen las murallas, todo seguirá igual. Cambiarán las guarniciones, pero la plaza no quedará franca y se volverá a asediar. No es eso la política, no debería serlo, demasiado tiempo llevamos aceptando dos opuestas realidades, los ciudadanos extramuros y los falsos tribunos dentro de ellos.

Es convencimiento viejo y me inquieta en toda jornada, si no cambian los municipios, no cambiará nada. En fin, no cabe duda de que no alcanzo a entender ese arte escabroso y mentiroso de la democracia representativa, pero créanme, es un sentimiento, soy demócrata por fuera y por dentro. Eso sí, siendo una verdad de Perogrullo, creo que para arreglar algo, hay que aceptar que está roto.

Decir no y preguntar por qué, eso hubiese hecho.

POLITICA ES MORAL

lunes, 28 de septiembre de 2015

UNA OPORTUNIDAD DE COJONES


"España es un país formidable, con una historia maravillosa de creación, de innovación, de continuidad de proyecto... Es el país más inteligible de Europa, pero lo que pasa es que la gente se empeña en no entenderlo." Julián Besteiro

Vamos a ello. La conclusión a la que nos lleva el resultado de las elecciones autonómicas de ayer, es meridianamente clara. Catalunya está dividida en dos partes bien definidas (los partidarios de la secesión y los que no) que nos indican que vía hemos de recorrer a partir de ahora. Tocará pactar en beneficio de todos y el problema estará, como siempre, en quienes tendrán altura para olvidar resultados partidistas y hablar de necesidades y de personas…

No ha de negarse que los problemas existen y que la crisis económica ha desenterrado posiciones que en bonanza parecían extintas, pero es precisamente en épocas incómodas cuando los gobernantes se la juegan. Así, llegados a este punto, tan solo nos queda batirnos esgrimiendo datos veraces y proyectos, siendo justos y rectos, no mintiendo. Organizar ideas en base cierta y evitar demagogias que nos aboquen al enfrentamiento. Si los soberanistas perseveran en saltar al vacío, aún siendo raspado su aprobado, ha de ser el Estado quien con sobrada solvencia ponga los puntos sobre las íes.

Y hablar de solvencia tiene sus peligros, pues de no ser bien entendido el término, puede entenderse como fuerza y yo no estoy hablando de eso. No puede defenderse numantinamente la ley (que nunca ha sido igual para todos) como prisión y no como vía para solucionar las cosas que no funcionan. ¿De qué nos sirve la política entonces?, ¿tan solo es un método de proteger prebendas?. Se trata precisamente de escapar a la tentación de utilizar Catalunya como argumento para las elecciones generales de diciembre y empezar a tomar decisiones que nos permitan estructurar un Estado sólido que plantee futuros y no presentes.

La cuestión independentista es observada con enorme interés en Europa y en todo el mundo. Si bien es cierto que se considera un asunto interno, no cabe duda que crea inquietud y en todas las cancillerías se espera, por el bien de todas las partes, que el gobierno español y catalán busquen puntos de encuentro y acaben con un conflicto que a nuestro tiempo no le es propio. No se puede negar que el nefasto café para todos del sistema autonómico fue el polvo que nos ha traído estos lodos. Así, existiendo asimetrías en competencias y en la cesión de la gestión de recursos (miren ustedes al norte euskaldun y navarro), seguro que existen herramientas para establecer un pacto.

Pueden llamarme iluso pero creo en conciencia que la mayoría de los ciudadanos de Catalunya (también muchísimos de los que han votado si), pretenden solucionar los problemas en base al diálogo, pero exigen cambios y han apretado los dientes para provocar una sacudida que sirva para que aparezca lo mejor de cada uno en estos momentos tan tensos y amargos.

Es momento de ingenieros que restablezcan puentes, es momento de ser estadistas y no políticos, es momento de entender que no puede hablarse de ellos o nosotros, pues tan solo existe una verdad absoluta, todos somos una sola cosa. Insisto, la salida a este meollo es política, cuanto más tardemos en aceptarlo, más nos acercaremos a los extremos irreconciliables.

En ocasiones, la indignidad pervierte las más sabias reflexiones. Hace ya unos años, Mariano Rajoy citó a Cicerón afirmando que para ser libres hemos de ser esclavos de las leyes. Sin que sirva de precedente, comparto la opinión del Presidente del Gobierno del Estado pero creo que no es el mismo sentido el que yo le doy a sus palabras.  Leyes sin duda, normas por supuesto, pero que nos tengan a todos dentro.

Por cierto, hoy no empieza tan solo una nueva legislatura autonómica. Hoy empieza  el camino que nos lleva a una nueva España, cuidado…

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miércoles, 23 de septiembre de 2015

¡VIVA ESQUILACHE!


Yo amo la verdad, quiero y deseo que todos me la digan. Plauto

Hartazgo de propaganda electoral el de estos días, verdadero hartazgo. Toneladas de papel que para poco o nada sirven, inundan los buzones, tapizan el suelo y hacen que uno recuerde al dulce cachorro de Scottex…

Pero sobre el apreciable dispendio, una cuestión me llama la atención. Algunas de las interesadas misivas reseñan el destinatario pero no el remitente, podrían ser cualquier cosa menos propaganda, así, han de abrirse para saber quien a nosotros se dirige.

No les vendrá de nuevo que derive de la parte al todo y que en ello base reflexiones extrañas como Quasimodo, más creo que nada malo supone pensar, al menos, un poco. De pretender convencimientos y por tanto votos, ¿no sería más correcto ir de cara y no esconderse ni un poco?. ¿Qué asusta de llamar a la puerta de forma franca y mirando a los ojos?. Bien, cualquiera podría decir que esa es la fórmula perfecta y educada, más tratándose de política, lo normal es tirar la piedra y esconder la mano.

Y aquí me vino a la cabeza un cuestionado gobernante del pasado, que pretendiendo ser transparente, acabó esquilado. Curiosamente, este adjetivo que tiene que ver con las ovejas, tiene fonéticamente mucho que ver con el personaje. Me refiero a Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache.

Este ministro de Carlos III, planteó una serie de reformas para modernizar España. Entre ellas se dio una muy curiosa, el bueno de Leopoldo propuso acortar las capas de los madrileños y prohibir los chambergos (sombreros de ala caída y ancha) con la pueril idea de que ningún delincuente pudiese esconder armas. La idea no parece mala, más se le juntó una situación social muy extrema, pues la carestía de los productos de primera necesidad hacia la vida en la villa y corte muy difícil. Así, la cosa llegó a las manos y se lió un motín de muy padre y señor nuestro, pues los madrileños podrían estar hambrientos, pero les jodió más que un extranjero (Esquilache era napolitano) les hiciese mostrar las manos…

Bien, la derivada está clara, es tradición hispana prometer con muchos voto a brios y por si las cosas no salen, esconder bajo capa la espada. Créanme, si aquella medida no se hubiese planteado, el precio del pan hubiese sido tema de chulos en las tabernas y ni  Dios se hubiese levantado.

Hasta hoy. Dejemos las capas largas, escondamos aceradas sonrisas bajo los sombreros, vayamos de hurtadillas y metámonos en los buzones.

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