viernes, 1 de febrero de 2013

SOCIEDAD JUSTA: Igualdad.



Constitución Española, artículo 14: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

La Carta Magna desde su artículo 14 y hasta el 29 enumera los denominados “derechos fundamentales” que como tales son innatos, inseparables de las personas, irrenunciables y objetivamente absolutos. Por tanto, pueden ser invocados por la ciudadanía sin necesidad de ser desarrollados por otra ley, ya que vinculan a todos los poderes públicos por su propia existencia constitucional.

Nuestra legalidad es, en  relación a la igualdad de los ciudadanos, meridianamente clara y sin lugar a dudas, justa. La cuestión es otra y mucho más compleja: ¿cómo se traslada la fría redacción de una ley a la praxis en el entorno social?. Difícil planteamiento en una sociedad dispar que hace necesario un esfuerzo de comunicación e implantación de las normas básicas de convivencia.

En general, las diferentes opciones políticas han gestionado la pluralidad de forma inadecuada. Se ha pasado del buenismo tranquilizador al frentismo más reaccionario en igual medida. ¿Qué corresponde hacer?, ¿cuál es la vía adecuada para una “política de igualdad”?. Respeto y educación, no queda otra…

La población debe percibir que su entorno social se rige de forma “real” por nuestras leyes y sistemas. Que ningún político o cargo electo hace de la diferencia un arma arrojadiza con la finalidad de conseguir rendimientos electorales, que el Estado es laico y obliga y protege por igual. En resumen, establecer de forma preclara un ámbito privado en el que cada ciudadano pueda ejercer su derecho a la diferencia.

De no conseguir la confianza y el compromiso del ciudadano, otras realidades suplantarán el supuesto papel integrador de nuestro ordenamiento legal. No hemos de aceptar la creación de guetos sociales y cualquier político o cargo electo tiene como obligación primera y última la incorporación de todos a la sociedad.

Nuestros representantes, sea cual sea su grado de responsabilidad, deben trabajar en una visión global para todo el mundo, en una infraestructura social que permita constatar a la ciudadanía  que las instituciones funcionan bien, provocando así, que cualquiera, al margen de su propia realidad, vea la utilidad de las leyes en su capacidad integradora.

Debemos respetar el ejercicio libre de la sexualidad al margen de su orientación, apoyar la legitimidad del matrimonio en cualquiera de las modalidades existentes, rechazar las actitudes xenófobas o racistas y cualquier posición sectaria que menoscabe la dignidad de las personas.

Permítanme incidir de nuevo en la idea, una legalidad que obligue y proteja, un ámbito privado en el que cada ciudadano ejerza su derecho a la diferencia. Ese es nuestro objetivo.

POLITICA ES MORAL

jueves, 31 de enero de 2013

SOCIEDAD JUSTA: Ejercicio de ciudadanía.



Ustedes y yo, todos en definitiva, escuchamos cada día y hasta el hartazgo opiniones similares a esta: “Todos los políticos son iguales, esto no tiene remedio. Los que se presentan es para robar lo que puedan y así va el país…”.
Bueno, sin poder enmendar la mayor,  quisiera afirmar que llegados a este punto, sin duda hemos de ser nosotros, los ciudadanos, los que impongamos la voluntad de cambiar una realidad que nos ahoga e indigna.
Tras una oscura dictadura, la incorporación a un sistema democrático nos hizo creer que nuestros horizontes, aún siendo lejanos, eran luminosos y limpios. Nada podía hacer presagiar que nuestros representantes democráticamente elegidos, pudiesen traicionar a aquellos de los que emanaba la voluntad popular. Creímos de buena fe que abusos y opacidades pasarían a ser hechos del pasado y así, satisfechos de lo conseguido, nos convertimos poco a poco en una sociedad dormida. En ella, gentes más agresivas y malintencionadas que nosotros, han construido una realidad paralela a la social en la que por las buenas o las malas, han conseguido atender sus intereses y lograr sus objetivos.
El momento presente es el que es, pero debemos estar dispuestos a luchar por lo que es justo. Indignarse, hablar, twitear, debatir en facebook, son vías válidas para opinar y pronunciarse, pero si verdaderamente queremos  “hacer algo” para cambiar la realidad, debemos estar dispuestos a luchar por ello y ser capaces de hacerlo. Ser ciudadano es un cargo público en sí mismo y como tal obliga…
Hemos de salir a la calle, acercarnos a las instituciones, entrar en ellas sin reservas ya que son nuestra casa y por tanto seremos bienvenidos. Si nos lo proponemos, conseguiremos revertir nuestro ordenamiento legal en beneficio de todos. El ciudadano puede y debe ejercer su condición de verdadero depositario del poder político. Un cargo electo ha de ser alguien en el que la ciudadanía delega temporalmente la confianza para actuar en su representación. Por lo tanto, hemos de monitorizar lo que se decide y hace en nuestro nombre. El objetivo no es elegir a nuestros representantes entre los más capaces, lo más importante ha de ser elegir a nuestros portavoces entre los más capaces.
Somos más y por ello, podemos cambiar la realidad.
POLITICA ES MORAL

miércoles, 30 de enero de 2013

SOCIEDAD JUSTA: Izquierda y República.


"La política ha dejado de ser una política de ideales para convertirse en una política de programas."  Enrique  Tierno Galván.

Al viejo Profesor le dictaba la razón y una enorme capacidad de síntesis le permitió llegar a toda la ciudadanía.En el momento actual tendemos a pensar que todas las opciones políticas se ciñen a la máxima de “quejarse en la oposición y callar en el gobierno”. Pareciera cierto pero no lo es. No nos dejemos llevar por el horizonte inmediato.

Hay grandes diferencias entre gestionar el poder y sus instituciones con criterios conservadores o progresistas: en el primer supuesto, unos pocos se benefician de los rendimientos de la mayoría social, en  el segundo, la riqueza, los recursos, se entienden como compartidos y con la finalidad de conseguir justicia social.

Capciosamente, las posiciones oligárquicas y de casta social argumentan que las coberturas sociales, la protección, adormecen a la ciudadanía por el hecho de tener garantizados unos mínimos de vida y en consecuencia, sociedad y economía se resienten en su crecimiento. Nada más falso e interesado. ¿No es cierto que los países nórdicos son objetivamente capitalistas?, ¿es correcto decir que estos países incentivan la actividad económica de forma preclara?, ¿es erróneo afirmar que una economía fuerte genera tributación y la buena gestión de los tributos aporta bienestar?. No es necesario extenderse más, la llamada “economía de mercado” puede ser, sin duda, propia de una política progresista. Por tanto, ser de izquierdas, trabajar bajo esa base ideológica, es la más adecuada vía para alcanzar una sociedad justa.

En paralelo a la “gestión práctica de gobierno”, subyacen otros aspectos que tienen relación con la representatividad y legitimidad de las instituciones. Partiendo de una innegable necesidad de objetivizar los fines, no ha lugar a órganos de poder o gestión no controlables por la ciudadanía. En el momento presente, aceptar que el poder sea hereditario por nacimiento e incluso que los varones tengan prioridad sobre las mujeres (es el caso de nuestra casa real) es un anacronismo que de mantenerse, niega todo nuestro Estado de Derecho.

República es un término nacido del concepto latino Res publica y cuyo significado es, en sentido amplio,  la igualdad ante las leyes, el sometimiento del gobierno a la ciudadanía y la constatación de que no existe más forma de legitimar a los gobernantes que el ejercicio del sufragio. Los ciudadanos, con su voto, se dotan de la representación de los más capaces...

Nuestro presente es el que es. Aún hoy recelamos de un pasado que ya debería estar superado e interiorizado. Por lo tanto, aún acatando nuestro ordenamiento legal, es lícito aspirar a un régimen político donde no existan privilegios y/o discriminaciones, donde la economía tenga un fin social. Un sistema en el que  el gobierno de las instituciones nazca de las urnas. En resumen, una sociedad progresista y republicana.

POLITICA ES MORAL

sábado, 26 de enero de 2013

SOCIEDAD JUSTA: La independencia del Gobierno Local.



¿Cuál es el mejor gobierno? El que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos. J.W.Goethe

La ciudadanía, a pesar de una clara percepción del desgobierno generado por sus representantes electos, poco o nada cree poder hacer para cambiar la realidad.

Sin duda, cualquier habitante de nuestros pueblos y ciudades ve como una quimera influir y generar cambios en los organismos de la Unión Europea, en la gobernabilidad del Estado o en su Autonomía. Ciertamente, los centros de decisión están lejos de cualquiera de nosotros pero también es cierto que  existe un ámbito inmediato y reconocible en el que nuestras propuestas y actos tienen efecto: el poder municipal.

El gobierno local está cerca, sus actuaciones se conocen de primera mano, sus decisiones se reflejan en nuestro día a día: la vía pública, el funcionamiento de los organismos de gestión, escuelas e institutos, ambulatorios, urbanismo, policía local, entidades ciudadanas y otros muchos aspectos de la cotidianidad, nos permiten valorar el trabajo de aquellos que gobiernan por mandato de nuestros votos.

Podemos decir que el ayuntamiento es el ámbito más cercano a la verdadera subsidiaridad democrática. También es innegable que los gobiernos municipales han incurrido en comportamientos propios de la mal llamada “política general”. Redes clientelistas, uso inadecuado de los recursos públicos, estructuras desarrolladas para asegurar representación y cargos han provocado un despotismo que aleja al Ayuntamiento  del interés de la mayoría ciudadana.

Si hemos de conseguir una regeneración democrática, la única opción es optar por plataformas de representación realmente locales e independientes, organizaciones que no sean sucursal o franquicia de partidos orgánicos de mayor tamaño. La acción de la política local debe centrarse en los intereses de la población, sin verse condicionada por ejecutivas, órganos intermedios o gestiones de gobierno alejadas de los ciudadanos y propias del Estado o de la  Autonomía de turno.

Un cambio futuro, una posible segunda transición, se iniciará en orden inverso al actual. Del Municipio a la Autonomía, después al Estado y finalmente a la Zona Euro. Un Ayuntamiento podrá coordinar y generar acciones con otros pueblos y ciudades, extrapolar políticas de la parte al todo es la vía adecuada. Si se me permite recurrir al tópico, el ciudadano solo dispone de una opción válida: pensar globalmente y actuar localmente.

POLITICA ES MORAL

SOCIEDAD JUSTA: La Representación.



En un momento en el que labor política está en entredicho, conviene recordar los conceptos básicos de la llamada representación social.

El objetivo primero y último de un partido político es promover y facilitar la participación de  la ciudadanía en los gobiernos democráticos. Es por ello que el objetivo no es el conseguir el poder para unas siglas, sino el representar los intereses comunes de la sociedad y servir de nexo entre el poder institucional y los ciudadanos…

La aspiración de llegar a una verdadera sociedad justa obliga, sin lugar a dudas, a cuestionar las estructuras orgánicas de los partidos tradicionales. La deriva de los últimos años ha demostrado de forma preclara que los mal llamados “representantes de la voluntad popular”, en realidad se han convertido en  una comunidad profesionalizada que les otorga privilegios y les permite acceder a recursos de forma continuada. En resumen, ninguna opción partidista parece contemplar los fines u objetivos básicos de interés social.

Los políticos no deben reconocer su estatus como “natural”. No pueden llegar a pensar en disponer de derechos adquiridos. No tienen que considerar la política como una carrera profesional. Gobernar, representar a la ciudadanía, es ser capaz de tomar decisiones a riesgo de no ser reelegidos.

La política no es una profesión…, los profesionales deberían hacer política.

POLITICA ES MORAL

viernes, 14 de diciembre de 2012

MILAGRO DE NAVIDAD



Mientas Benedicto XVI ha expulsado del portal de Belén a la mula y al buey, otros padres de la iglesia han puesto en marcha soluciones para aquellas familias que se encuentran en riesgo de exclusión.

En estas fechas navideñas, extrañas por su tristeza, pareciera que se ha obrado un milagro y la esperanza existe fuera de la película “¡Qué bello es vivir!” del genial Frank Capra. Ha sido la ciudad de Lérida el lugar donde la fe se recupera, donde las palabras toman consistencia. En la lengua oficial vaticana “factum non verbum” (hechos, no palabras)…

Joan Piris, Obispo de la Diócesis leridana, ha aportado una tenue luz a una oscuridad que se cierne día a día sobre el ánimo de muchas personas, sean estas creyentes o no.  Ha cedido el edificio del antiguo seminario para dar cobijo a personas desahuciadas. Cierto es que serán necesarias reformas para acondicionar una construcción vieja y carente de muchas comodidades básicas, pero a poco que la sociedad se movilice, se conseguirá llegar a una solución dentro de un mar de problemas.

No pretendo que ustedes comprendan mi alegría frente a la posición adoptada por el Obispo Piris, pero para alguien a quien le resulta difícil  mantener la fe, contraponer la farisea actitud de la Iglesia de Monseñor Rouco Varela al voluntarismo social de la propuesta leridana, es una oportunidad de recuperar la esperanza y esbozar una sonrisa…

Mientras el Presidente de la Conferencia Episcopal Española apela a la paciencia, la calma y la resignación cristiana ante la amarga realidad de la crisis económica, otros actores religiosos como Caritas, muchos párrocos de ciudades y pueblos o  el propio Obispo Piris bajan del púlpito y recuerdan su sagrado compromiso de servir a la fe, pero entendiendo que esta sólo puede experimentarse en la dignidad del hombre.

Volviendo a las reformas necesarias en el  seminario que deberá tornarse en hogar de muchos ciudadanos necesitados, y a precio de ser demagogo, he recordado el Museo Catedralicio de Burgos. El fondo artístico es abrumador y de valor incalculable, me gustaría indicar que con la venta de uno de los cálices de plata de Benvenuto Cellini expuestos en la Catedral, se cubrirían sobradamente las obras.

POLITICA ES MORAL

jueves, 13 de diciembre de 2012

LA HIPOTECA DEL HEREDERO



Tras los resultados de las elecciones del 25-N, unos de los aspectos que sin duda requieren mayor atención y análisis son el presente y el futuro del PSC.

No tan solo estaremos haciendo una valoración de la representación de un partido orgánico y tradicional, nos daremos cuenta de que el PSC se configuró, desde su fundación en 1978, en un espacio compartido entre las dos realidades de la ciudadanía de Catalunya (la de los inmigrantes y la de los catalanes de apellido reconocible). Es importante, a pesar de la actual deriva, observar que el PSC se forjó el reconocimiento de partido realmente transversal. El colectivo obrero, la burguesía profesional y la intelectualidad supieron converger en un modelo de convivencia que desembocó en un esperanzador modelo de país.

Subyace una pregunta que ya resulta vieja: ¿qué  ha provocado que el socialismo catalán deje de ser la casa común de una amplia mayoría social?. Bueno, poco a poco dejó de mirar la realidad de la ciudadanía y se centró en el mantenimiento de sus propias estructuras, por otra parte muy amplias, dados sus resultados electorales a lo largo de los años. Curiosamente, un partido con una fuerza enorme en los municipios del área metropolitana de Barcelona, ha ido diluyendo su presencia en el resto del territorio de Catalunya y ha visto como perdía votos en sus tradicionales feudos. A río revuelto ganancia de pescadores…

Ahora, empujados por la crisis y observadores de la inoperancia de los que consideraban como “los suyos”, los votantes del PSC han optado por opciones políticas que están generando antagonismos y en consecuencia, conflictos que parecían no existir. Huelga decir que esta situación pone en jaque a una ejecutiva que deberá hacer un trabajo ímprobo para tornar a ser creíble.

Recuperar la representatividad de un amplio espectro social, pasa por la consecución de una real democracia interna en el partido, por asegurar que las propuestas sean incluyentes y en una verdadera labor de acercamiento a la realidad social. El PSC no puede seguir interpretando su papel según el momento, debe ser un referente claro, firme y alejado de cualquier posición oligárquica y opaca.

Recuerdo la novela “El heredero” de Prudenci Bertrana. En ella se narraba la historia de Inocencio Aspriu, hijo de una familia acomodada que tras recibir su herencia, se ve obligado a vender casa y fincas para pagar la hipoteca existente sobre ellas y el desastre producido por un incendio en sus terrenos forestales. Seguro que se dan cuenta del paralelismo, Pere Navarro es el nuevo heredero y el incendio ha quemado las ramas del bosque socialista, sus militantes y votantes.

El PSC debe entender que ya no puede seguir viviendo de las rentas. Ahora, aparentar tiene más letras que ser…

POLITICA ES MORAL