viernes, 21 de julio de 2017

BRAVO POR LA POLICIA LOCAL DE CARTAGENA.


Cartagena: monte sin leña, mar sin 'pescao', mujeres putas y niños 'maleducaos'…

Si algún pisaverde se me tomase la libertad de recurrir a semejante hijoputada en mi presencia, no lo duden, le partiría gustosamente la cara. Nadie ha de venir de fuera a tocar los bemoles a los de casa. En cualquier caso, los que somos de Cartago Nova, tenemos derecho bien ganado a poner a la familia en su sitio.

No sé demasiado bien como acometer la descripción de lo que pasa en la cuna de Carmen Conde. Me doy cuenta de que la incultura es protagonista en las calles y en las virtuales plazas de internet. Uno prefiere pensar que se significan unos pocos y que estos son muy ruidosos, pero pasan los meses sumando años y la joya de mi particular corona de está convirtiendo en un acantonamiento de fascistas carpetovetónicos y enfermizamente orgullosos.

Miren, en España involucionamos, no hemos conseguido normalizar nuestra endémica necesidad de jodernos el alma unos a otros. De hecho, la impunidad de la que disfrutó el aparato de la dictadura a la llegada de nuestra Democracia, ha permitido que el virus del falso patriotismo se conservase incólume a la espera de infectarnos de nuevo. La cosa es como es, la proclama patria pareciera curar todos los males y mientras, por nuestra madre la bandera, seguimos votando a hideputas que nos han robado hasta el aliento. ¡Copón bendito!, que la derecha más reaccionaria acuse de revanchistas a aquellos que reclaman retornar el honor a los caídos en la represión franquista es, cuando menos, un sinsentido y cuando más, una indecencia.

El pasado 18 de julio, la Policía Local de Cartagena realizó una actuación en la que localizó un grupo de extrema derecha que pretendía ensalzar el golpe militar de 1936. Exhibiendo la bandera pre-constitucional, fueron invitados a abstenerse de mostrarla y así fue como unos fascistas de nuevo cuyo pero de tradicional demagogia, apeló a la libertad de expresión para no deponer su actitud. Los agentes actuaron con pulcritud, pero a pesar de ello, para los que sufren de veleidades de salva patrias, el honorable cuerpo es ahora un vertedero de apátridas.

He sufrido con la lectura de los insultos y descalificaciones dedicados a unos funcionarios públicos cuya vocación el servir y proteger a todos los cartageneros. Personajes montaraces que en sus perfiles tienen un altar repleto de iconografía nacional-católica han llamado a somatén e incluso se han permitido amenazar al Consistorio con denunciar a la policía. Lo dicho, los zorros encumbrados en defensores del gallinero.

Cuando algunos ciudadanos han apelado a la calma y reclamado respeto, los nuevos pelayos (algunos demasiado jóvenes para saber lo que fue la dictadura) les han retado a encontrarse en la calle para poner las cosas en su sitio. Ya lo ven, machotes y machotas dispuestos a todo por salvar algo que no saben ni lo que es ni lo que significa.  A la que olían a moderación, lo inmediato era definir al interlocutor como rojo podemita, traidor a España y adornar el tema con una mezcolanza de insultos que me permitiré no reproducir.

La violencia verbal de estas gentes es insondable, el epíteto de rojo como sinónimo de alimaña y el ultraje al término patria es, para estos incapaces  la esencia de su insustancial vida. Además, lo peor de todo es observar que sus posiciones numantinas son fruto de una más que evidente incultura a todo nivel. Me llamó la atención que recriminasen la presencia de banderas republicanas en las calles en otras ocasiones y pueden creerme, uno podría aceptar la equidistancia entre la rojigualda y la tricolor, pero aquí hablamos de algo más profundo y relevante, aquí hablamos de ensalzar un régimen fascista inadmisible para la memoria de cualquier pueblo. ¿Qué duró mucho tiempo?, ¿qué todo era mejor entonces?, miren, no me obliguen a recordarles a Labordeta…

Bueno, en el fragor de apreciaciones y respuestas en el ágora virtual, apareció, como no, Cataluña. Nombrada la bicha, los herederos de la verdadera España empezaron a acusar a los que defendían la actuación de los municipales de traidores. Si se retiraba la bandera con el águila de San Juan, debían quemarse todas las banderas esteladas. Vale, Huston, tenemos un problema, es cierto. En cualquier caso, hagamos el favor de no mezclar churras con merinas. Uno se mea de la risa cuando escucha decir a los ultras cartageneros que ellos no se meten con nadie, que tan solo son verdaderos patriotas y que los protagonistas del incidente tan solo asistían a un acto de conmemoración del día del alzamiento. Apesadumbrados, estos ejemplares ciudadanos, decían tener derecho a pasearse con su propia bandera, que no correspondía denominarla como preconstitucional atendiendo a que el escudo del Águila de San Juan se encuentra estampado en la primera edición de la Constitución Española. No hay más preguntas Señoría.

También, personalidades de reputada trayectoria, afirmaron que cuando salen a la calle los de extrema izquierda a liarla, la cosa no es noticia y que los policías –siendo según ellos todos podemitas- se inhibían con gusto. Acusaban a la Policía Local de provocar enfrenamiento al publicar en su página corporativa la actuación. Decían que de ser rojos los abanderados no hubiesen hecho nada y que ello demuestra que tienen intereses oscuros e izquierdosos. Volviendo una y otra vez con la mula al trigo, uno de los protagonistas del incidente (así lo proclamaba) insistió en dejar clarinete que no era no extrema derecha ni de extrema izquierda, simplemente era un patriota que venía de la celebración de un motivo histórico. Efectivamente, uno no puede negar la mayor, celebraban un levantamiento militar contra la legalidad Española de 1936. Lo dicho, ni puñetera idea el prócer. Otros palmeros, enardecidos por el gran argumento rompieron bravos y gritaron un apasionado Avanti camaradas. Épico, ya lo ven.

El victimismo, en gente cargada de odio es un fenómeno curioso. Fueron legión los que acusaban a las autoridades de persecución y barruntaban todos los males para los policías y el ayuntamiento cuando se les acabase la protección y la impunidad. Podrán imaginar que ya me vi a unos cuantos héroes sacando a pasear a los traidores a España. Excepcional resultó leer a un sabio hacer paralelismo entre la Policía y los comisarios políticos del Frente Popular (el magister confunde la pertenencia de los mismos). Acusó a la institución de perseguir todo lo que no huela a “marxismo cultural”, con la clara voluntad de mantener al pueblo agilipollado y engañado. La traca final la puso un mílite en ciernes con una verdad absoluta: definió a la policía como perros del sistema y afirmó que el hecho de llevar uniforme no les exime de ser unos rastreros a las órdenes de los amigos de los terroristas que odian a su patria. Ahí queda eso.

Abandono el puente con lo más impactante que aportó la noticia publicada. Un cartagenero de pro, en plenitud de sus facultades mentales, afirmó sin empacharse que no puede compararse la extrema derecha con Hitler, pues el führer era de extrema izquierda socialista.

En nada me bajo para el Campo de Cartagena, ya les iré comentando. Por cierto, todo mi respeto y reconocimiento a la Policía Local de mi amada ciudad. Una institución con una indudable y demostrada voluntad de servicio a todos los cartageneros sin discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

POLITICA ES MORAL

martes, 18 de julio de 2017

18 DE JULIO Y EL FASCISMO PATRIO


Pedro Calderón de la Barca, orgullo de nuestro teatro, nos enseñó que siempre el traidor es el vencido y el leal es el que vence. ¿Le ven hoy la utilidad a tamaña idea?. Por mi parte les diré que sí,  que se la veo toda.

En cualquier caso me andaré con tiento, pues este país ha recobrado el orgullo de reivindicar a los fascistas. Deberá ser cosa de nuestros genes, pero en esta España amada, rebrotan los caras al sol cantados por los salvadores de la patria. No habiendo pagado nada por una criminal ilegalidad de casi cuarenta años, reviven las glorias de su infecto pasado y se permiten opinar cuando deberían estar callados. El miedo a la violencia que sin duda hubiesen ejercido de no encontrar acomodo en la nueva Democracia, les permitió que valientes estadistas como Adolfo Suarez hiciesen encaje de bolillos para llegar a un equilibrio entre verdugos y víctimas. ¿Qué exagero?, no, ni mucho menos. Aquí, los golpistas del 18 de julio de 1936, volvieron a vencer sin dar cuartel.

Me micciono hoy en todo y con ganas, no entiendo que un genocida y sus cofrades sigan siendo respetados en nuestros días. Es duro desayunarse con las gentes de la Fundación Francisco Franco mientras sueltan bilis frente a un enorme cartel que reza “derecho al alzamiento”. ¿Qué hemos conseguido con el orden constitucional?, yo les respondo. En nombre de la libertad de expresión, los que debieron cerrar la boca en los limos del olvido, se permiten gritar con orgullo que son fascistas y que el tiempo les ha dado la razón. Se ven a si mismos como vencedores de un combate de boxeo a los puntos. ¡Ah!, y claro, afirman ufanos que la culpa fue de los asquerosos rojos…

Hasta la saciedad he defendido que la Guerra Civil no la ganó Franco y que en realidad la perdió la República. Es un hecho histórico, los seis primeros meses del conflicto fueron de descontrol social por parte de las instituciones, se cometieron tropelías sin nombre que avergüenzan a cualquier nacido de madre y el esfuerzo de guerra se perdió en guerras intestinas que debilitaron sus opciones de imponerse a la hipócritamente llamada zona nacional. Amén a todo hermanos, pero corresponde analizar como combatieron los fascistas y también deducir las razones para que la guerra durase tanto tiempo. No olvidemos que es objetivable  que la mezcolanza de las unidades leales a la República no llegaba ni a la suela del ejército que comandaba el atiplado Caudillo.

La guerra fue un genocidio bien estructurado, la encarnación del horror como arma de destrucción masiva, la base práctica para las teorías que se extenderían durante la Segunda Guerra Mundial y también tras ella. La cosa era sencilla, tras tomar una población, se ejecutaba a parte de los prisioneros y se les dejaba en mitad de la calle como aviso a navegantes, al resto se les daba matarile a las afueras de sus pueblos y se les habilitó como residencia eterna las cunetas de las carreteras y caminos. Se atentaba contra las mujeres vejándolas y convirtiéndolas en la parte más visible del sometimiento de la retaguardia (les invito a que revisen las teorías del malnacido Doctor Vallejo Nájera). Fueron puestos en práctica bombardeos aéreos estratégicos (no tenían objetivos militares) para minar la moral de la población civil en la retaguardia. Es decir, se llevó la guerra y su violencia a aquellos que no empuñaban armas. En resumen, la lucha se dio en las líneas de frente, es cierto, pero lo que se deseaba realmente era exterminar cualquier atisbo republicano o libertario. Se buscaba el sometimiento absoluto, sembrar de sal el libre pensamiento para que nunca volviese a rebrotar en el imaginario de los españoles. ¿Lo ven?, un genocidio de almas, la máxima aspiración de los fascismos.

Acabada la guerra, incluso se promulgó una ley que obligaba a los vencidos a regresar a sus domicilios previos al golpe de estado. La cosa estaba clara, o te exiliabas o regresabas a casa para que te cobrasen tus pecados rojos. En muchas ocasiones –pueden imaginarlo- con la propia vida. No me extenderé más, pero los cuarenta años de paz, que sin lugar a dudas dieron a las gentes tranquilidad y llegada la década de los sesenta del pasado siglo, prosperidad,  nos castraron la humanidad que debió hacer que la dictadura acabase al menos con una Revolución de los Claveles al modelo portugués. No pudo ser, el Estado fascista, maquillado para ser digerible por la comunidad internacional, sobrevivió bajo una falsa librea y fue el encargado de confeccionar una Democracia en la que ni Dios les reclamase pagar sus pecados.

Miren, España es, tras Camboya, el país que tiene más fosas comunes en todo el mundo. Curiosamente los herederos de los asesinos siguen tranquilos e incluso cuentan con el apoyo de historiadores revisionistas que se entestan en dejar muy claro que Franco y sus generales eran muy buena gente y que hicieron lo que hicieron por no quedarles otro remedio.

En Austria se demolerá la casa de Adolf Hitler, aquí subvencionamos el mantenimiento del Valle de los Caídos. Lecciones las justas, ¿estamos?.

POLITICA ES MORAL

viernes, 23 de junio de 2017

INFERNO


-Buenas tardes. Me alegro de encontrarle por aquí, pues pensaba amigo mío que demasiado a menudo la verdadera y más ardua de las luchas antifascistas  es contra nosotros mismos.

-Mire, ha de saber que esta idea ha venido esta mañana a visitarme el peloto.

-Caray, pues entonces ya ve Usted que el lugar es compartido…

-Hemos perdido la cabeza. La razón nos hace fosfatina el cerebro y tanto perseverar por el conocimiento no nos hace ningún servicio.

-No, precisamente estas ocurrencias nuestras demuestran todo lo contrario.

-Mucha manga ancha le noto hoy. Por mi parte estoy en un constante debate y no dejo de pensar. Me interrogo y me digo, ¿qué he de ser?, ¿epicúreo o estoico?.

-¡Uy!, mal vamos si aquí estamos. Permítame la boutade, somos mosquitos, débiles insectos, pero sabemos cómo funciona un insecticida. Otros se van ahogando mientras se llenan la panza con cañitas bien frescas.

-Por cierto, ¿no tocaría una caña a la fresca?.

-Toca, toca…

-Bien, ha de saber que estoy atollado, que ahora más que nunca no veo tres en un burro con las gafas que me graduó la vida y ¿sabe?, aquí esta tragicomedia se está volviendo algo infumable. Así que más que nunca me toca reaprender a reír. ¿Entiende los del fascismo?, sepa que me encuentro en un punto, en un estadio, muy fan del fascio. Estoy experimentando unas ganas vecinas a la psicopatía de repartir hostias a dos manos.

-Sí, le veo un miñambre y desbocado, pero observarse uno mismo de esa guisa no es problema, es solución. Darse cuenta de la naturaleza de este cipote, es precisamente la lucha contra esa simiente que ambos hemos identificado de forma simultánea.

-Amigo, le agradezco que me hable como lo hace, pero creo que ya estoy más  lejos que Usted. Mire, el pasado fin de semana hice por ver una película y tras mucho trasteo de la plataforma digital, me di por triar Inferno.

-No la he visto, pero el título dice mucho…

-Forma parte de la serie que empezó con el Código Da Vinci. La tesis del argumento era (también se refleja en la primera película de Matrix) que el hombre es una pandemia en sí mismo. Ergo, reduciendo el número de hombres, salvaremos al hombre. Ciertamente se me enganchó el ánimo al sofá, pero sepa que pensé: mira tú, igual esta es la sublimación del totalitarismo redentor.

-Fuerte el planteamiento, diría que pavoroso, pero la eugenesia que plantea es  de un realismo determinista que encoje el alma.

-Acabada de ver la película, la cabeza aún me martilleaba con más fuerza. Pensé, ¿qué hicieron los grandes imperios para crecer y que les llevó a la decadencia?. Analicé con carácter de urgencia a la República Romana y lo vi claro: Roma creció exterminando competidores territoriales, es cierto, pero lo más valioso fue reducir sus poblaciones y romanizar con la propia.

-Asusta –insisto- pero bien visto…

-De hecho, Roma era un ejército con Senado, no al contrario.

-Sí y con líderes brillantemente extravagantes.

-Cierto, cierto, pero la cosa siempre estuvo clara: su futuro era robar a los demás.

-A hostias…

-Exacto, pero ¿cuándo decayeron?. Su declive empezó cuando la pax romana dio la calidad de ciudadano a las gentes de las fronteras buscando evitar conflictos. Es jodido el digerirlo, pero la loba romana fue devorada por chacales necesitados de un futuro como un día necesito Roma.  

-Moriremos de éxito, is a fact. Me habrá de disculpar, pero ahora he de dedicar atención a labores menos placenteras que nuestra conversación aunque necesarias. ¿Quedamos el miércoles para que le pueda rebajar la mala leche frente a una cerveza helada?.

-¡Perfecto!, a las 20:30 donde siempre.

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miércoles, 14 de junio de 2017

RAFAEL EL ZAFIO


Hagamos por olvidar o apartar por un ratico cosas como nación, estado, bandera y honor patrio, ¿hace?. Hablemos de gentes indignas  y vayamos saneando –aunque sea figuradamente- el ramaje de España.

Podría afirmar que esta moción de censura al gobierno del Partido Popular ha sido, como se esperaba, más ruido que nueces. En cualquier caso, necesario es que se zarandeen los árboles para que caigan las castañas. Pero claro, aquí todito está bien enganchado con Loctite (publicidad gratuita) y si algo ha de caer, se tratará de las gónadas y los ovarios de los españolitos que al mundo mandó Dios y a los que una de las los Españas ha de helarles el corazón.

Podemos salió a la palestra con ganas de apuntalar su liderazgo en la izquierda y su objetivo era acochinar al PSOE hasta hacerle ver que o con ellos o la inmediata es que los socialistas acaben todos muertos y caminando hambrientos como los zombis de The Walking Dead  (más publicidad gratuita para Netflix). Bien, en resumen, libreto de creatividad escasa, propuestas que no son ningunas y tras parecer que hacemos, cada uno a su casa y hasta la próxima que es tarde y amenaza lluvia.

A mí ya me joden tanto las formas como el fondo, pues si me pongo hecho un basilisco al ver la interesada inoperancia de nuestros políticos, más se me irrita el colon cuando les veo caer en la desfachatez de la mala educación y del insulto. Miren, la verdad es la verdad y puestos a no hacer nada, al menos el partido de nuestro actual gobierno debería haber hecho mutis por el forro y dejarse de chulerías estilo narco colombiano gritando plata o plomo. ¿Qué puñetas se piensa un Presidente de gobierno asediado afirmando que el Partido Popular no es un partido corrupto?. ¡Copón bendito!, al menos que callen, que rían por lo bajini pero que no tengan los santos huevos de afirmar que los únicos que defienden a España son ellos.

Pero claro, me dirán ustedes que esto es una democracia y que los votos son los votos. Vale, les compro el producto, pero que haya pasado todas las cribas hasta llegar al mercado, no significa que la calidad del mismo no sea más que una olorosa descomposición envasada. No sé, de veras que ya llevo demasiado tiempo sabiendo que no sé, pero estoy harto de bravucones llenos de santa españolidad que se comportan como chulos de puta de un lupanar de carretera.

¿Qué significa que un periodista  como Jorge Bustos prefiera que gobiernen los corruptos que los comunistas?. Sencillo, este articulista de El Mundo es un poco todos aquellos que construyen la caspa de mi país y que quieren ser hijosdalgo aunque sean unos muertos de hambre. Muchos de nuestros compatriotas prefieren la gomina a un cabello sano y pagar por follar que establecer relaciones sanas que hagan de eso tan hermoso del sexo un disfrute para todos. Aquí señores, triunfan los ladrones por una sencilla razón: a muchos españoles les mola tocar parné y a poder ser sin doblar para conseguirlo el espinazo. Mejor que frene el carro, veo que se me va por el pedregal y no estoy para árnicas y vendas.

En fin, todo lo dicho lo habré de rematar con una mención honorífica a un ser indigno y zafio que se relame los labios cuando cree imaginar la liberalidad de una mujer roja. Este carlanco churretero, útil a sus indignos amos, se llama Rafael Hernando Fraile y a todas luces representa lo peor de este esperpento que llamamos Parlamento. Las bromitas con tufo a ligón crepuscular que ha dirigido a la portavoz del grupo parlamentario de Podemos, la Señora Irene Montero, son propias de un mierda que merece acabar con los morros rotos y pisoteado en la puerta de la discoteca.

Hartazgo de necedad institucionalizada y de oportunistas que sirven intereses si ello les llena bolsas, este país huele a mierda y ya no hay ambientador Air Wick que lo disimule (más publicidad gratuita). Creo que voy a dar una vuelta por la zona oscura. Me parece que tanto rezarle a la Santa Democracia más que curarme el alma me va incitando a cortar lenguas y diría que a todas luces –antes lo apuntaba- mejor que me esté quieto.

Sin que sirva de precedente, hago mías las palabras de Pablo Iglesias: España  es un gran país, pero sepan una cosa,  sin estas gentes del Partido Popular lo sería todavía mejor. Por cierto la Señora a la que menospreció Rafael Hernando, en el debate de la moción de censura, relató sesenta y cinco casos de corrupción del Partido Popular en unos densos y tensos ochenta y cinco segundos. Claro, la lógica de nuestro Gobierno, en la persona de su portavoz, era replicar a la congresista haciéndonos imaginar  cómo su novio le toca las tetas.

El peligro rojo ha vuelto, defendamos los créditos que nos permiten comprar el televisor de cincuenta pulgadas con un sueldo de setecientos euros. ¡Ay mi querido Labordeta!, ¡qué razón tenías!. ¡Váyanse a la mierda!.

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domingo, 11 de junio de 2017

PUTO EGOISMO


Entre dimes y diretes sobre si es solidaridad o no lo que hace Amancio Ortega con sus donaciones a la Sanidad Pública, me baño hoy en el propio pensamiento. Va a resulta entretenida la cosa, pues aquí creo que subyace algo que de ser piquero en Flandes, habría de llamarse ventaja.

Se denomina ventaja a una retribución especial a un soldado que se hubiese distinguido en combate. Era el Maestre de Campo quien a título propio o a petición de un oficial, la otorgaba. Hoy no me cuadra el tema, pues quien se abre la faltriquera y otorga beneficios, no es quien supuestamente comanda, pareciera que es el soldado quien anda sobrado de doblones y con generosidad los regala.

Han de saber que llevo toda mi vida adulta manteniendo y argumentando la tesis de que el egoísmo es la base de la generosidad. Sin duda me ha traído algunos problemas con personas a las que acababa de conocer, pues con ahínco se me afeaba el decir semejante cosa. En cualquier caso, tras los primeros envites y conseguido el tiempo de explicarme, siempre se me entendió y mucho interlocutor incluso compartió mi pensamiento.

Lo mío no se basa en la filosofía del egoísmo moral. Nunca me escucharán afirmar que la doctrina es actuar para el propio interés y que de darse una oportunidad que no incomode el propio camino, opcionalmente realizar acciones que ayuden a otros, pero la finalidad seguirá siendo la primigenia: el ayudar ha de dar algo provechoso para uno mismo. No me interpreten mal, el egoísmo con el que hoy y siempre me desayuno, trata de llenar el alma de aspectos positivos que nos hagan ser personas que ayuden a los demás a ganar la alegría. Es decir, hemos de dedicarnos tiempo a nosotros mismos y ocupando el mismo en lo que nos resulta grato y nos enriquece el alma, poder ser elementos colaborantes positivos con nuestro entorno.

Por el contrario, el egoísta moral afirma su yo al margen de los demás y se encumbra en un poder que le instala en una realidad moral y personal paralela.  En resumen, la realidad es su propia existencia y su forma de acercarse a las gentes es, hay que saber verlo, presuntuosa y distante. De hacer algo socialmente bueno, no cabe duda de que espera un reconocimiento. Hoy es oportuno reconocer los méritos de mis maestros y me viene perfecto recordar a Kierkegaard y aquello de que lo personal es lo real. Escuché y escucho, pero no trago con lo del existencialismo individualista, ni por asomo asumiré la lógica de las acciones de los egoístas por muy bien explicadas que se presenten. ¿Realmente podemos afirmar que justifica el beneficio propio la puntual generosidad material?, lo siento, no en mi nombre. Es lo que tiene comulgar con la vieja tradición cristina y el tener en la mesita de noche las Confesiones de San Agustín de Hipona.

No cabe duda de que habiendo introducido el tema del cristianismo, me podrán recordar que la limosna es algo propio del mismo, pero yo les diré que una cosa es ser generoso y otra es dar lo que nos sobra. La solidaridad es algo que habrá de ser útil cuando sea sinónimo de compartir. En el caso del exitoso empresario propietario de Inditex, no veo a una persona que pueda ser un ejemplo de ello. Sucede que para la mayoría lo es y habrá de serlo, pues lo que realmente percibe la sociedad española, mejor dicho, gran parte de la misma, es que es un hombre rico y eso le convierte –creo que erróneamente- en un referente.

Harta ya el tema de que el liderazgo de nuestra sociedad se impronte en personas que al cabo hacen de las zonas grises del sistema y de la incapacidad o la interesada inacción de los gobernantes, una verdadera ventaja. ¿He de recordarles que pleitesía se rinde a jugadores de futbol que evaden impuestos o a políticos que lo han robado todo?. Miren, yo agradezco de forma absolutamente sincera las donaciones del Señor Amancio Ortega, de veras que me alegré cuando los mass media dieron la noticia de las mismas, no en balde el puto cáncer cargó contra los míos, pero creo que corresponde otro tipo de acción solidaria: empresas tributando al nivel que corresponde y salarios justos.

Permitan que insista, existe una distancia enorme entre ser solidario y ser generoso. Ser solidario es compartir lo mejor que se tiene o se es con aquellos que lo necesiten, por tanto no ha de permitirse que la solidaridad se troque en limosna y humillación.

No es cierto que la envidia provoque las críticas al Señor Ortega. El tema que a muchos nos indigna es que un gobierno  no se inquiete al ver que la generosa actitud de una empresa privada nos explica sin tapujos el inicio de la quiebra del Estado.

POLITICA ES MORAL

lunes, 29 de mayo de 2017

AQUÍ LA CONSTITUCIÓN, AQUÍ UNOS AMIGOS.


Yo soy un equidistante, yo soy un pontonero, yo deseo terceras vías y por ello, muy gustosamente, habré de pagar un precio. La Real Academia de la Lengua define equidistancia  como la igualdad de distancia entre varios puntos objetos, pero la realidad es que equidistancia es sinónimo de centrado aunque la política española prefiera equipararla –ya verán como- al término paralelo.

Así nos ha ido y va la cosa, una crisis económica, ausencia de respuestas a la misma y salidas hacia adelante para despistar la gravedad de la realidad. Ha sido útil el conflicto territorial, ha sido increíblemente sencillo –gracias al mismo- aparcar la corrupción y la inoperancia de los gobiernos, fuesen estos del estado, de las autonomías o de los municipios. En definitiva y si se me permite el símil, los piratas han puesto sus navíos en paralelo al enemigo y a pesar de parecer amenazar con toda su artillería, lo que verdaderamente hacían era ir achicando el agua que amenazaba con hundirles. Falsas batallas hemos presenciado para que los padres del latrocinio protegiesen el botín. Ganando tiempo, los filibusteros han arrasado las costas y nos han empujado tierra adentro, alejándonos de la posibilidad de combatirles.

Bien, me dicen los que defienden la unidad de España que Cataluña miente al plantear que su futuro será mejor de ser independiente. Yo, como español, aún espero a un estadista (no a un mindundi  que defiende a los cacos) que se presente en rueda de prensa no virtual ante la opinión pública y explique, hasta el más nimio detalle, cual es la realidad de la relación económica España-Cataluña. ¿Tanto cuesta apabullar al contrario con datos concretos?, uno piensa que no. De hecho, los tontos de mis padres me enseñaron que la verdad solo tiene un camino y que los datos no tienen amo. Miren, la presencia esta semana pasada de Mariano Rajoy en el Círculo de Economía de Barcelona, abona mi tesis y me empuja hoy a acercarme a ustedes. El tipo es como tantos en la historia de nuestro país, es un mercader de glorias pasadas y fabricante de mentiras que dan réditos a los que exprimen a la ciudadanía en su beneficio.

¿Pues no va todo un Presidente del Gobierno de España y muy ufano afirma que se acabó la equidistancia?. ¡Por todos los Santos!, ¡pues venga!, ¡pues vale!, vamos a liarla parda y oiga, de algo nos ha de servir un ejército bien engrasado. No puedo racionalizar que un gobierno no sea capaz de entender que gobierna para todos, incluso y sobre todo para la ciudadanía díscola. Es imposible imaginar (aunque haya sucedido) que ante la razonable petición del empresariado catalán de buscar propuestas que auspicien vías razonables y calmas, que no plantean la secesión, el Presidente de mi país diga que nones, que aquí la Constitución y aquí unos amigos.

Es un asco leer, aprender y por tanto guardar en la memoria. No sé qué leches  nos pasa, no sé qué puñetas hemos creído que éramos, pero llevamos cagándola hace siglos en los momentos importantes. Flandes resultó un desastre por una cabezonería que nada tenía que ver con la economía del Imperio, el Caribe y el Pacífico se perdieron por no saber ver que una maniobra a tiempo nos hubiese mantenido los puertos abiertos y más recientemente, lo poco que conservábamos en África se perdió por entestarnos en estar ciegos. ¿Qué Cataluña no es lo mismo?, sí es lo mismo. Por mucho que hablemos de territorio patrio, los supuestos patriotas joderán la piel de toro una vez más. ¿No lo vemos?, nadie habla de España. Los que gobiernan hablan de “su España” y la verdad, no es la mía. ¿Saben?, fuimos un imperio que se mantuvo incólume más de tres siglos, pero eso se logró con el ímpetu de una población que al margen de sus reyes y gobernantes, ante los problemas, apretaron los dientes.

Me asquea lo bien que ha ido coser banderas en lugar de velámenes para nuevos barcos, somos tan sinvergüenzas que hemos pervertido al ilustre Méndez Núñez. Ahora, los más indignos navegantes se afanan en subirse a la frase y hacer propio aquello de que más vale honra sin barcos que barcos sin honra. Malditos bastardos todos los  que me dicen defender España y no son capaces de llamar a las cosas por su nombre. No sé demasiado bien si existirá mejor forma de describir nuestra historia, pero una vez más me traigo del brazo a Miguel de Unamuno y proclamo lo mismo que dijo el profesor en el paraninfo de la Universidad de Salamanca: venceréis pero no convenceréis. No sé, comulgo con la idea que los logros que no se consiguen por el convencimiento, lejos de perdurar, son embrión de futuros conflictos.

Estoy cansado de veras, me he desgañitado preguntando a los independentistas que soluciones guardan en la manga para crear esa nueva república de la que me hablan. Doy fe de que creen en la misma, pero esa la cuestión, entiendo que hacen acto de fe y dedican sus oraciones a que les salga bien. ¿Dirán que están locos?, pues no se engañen, podríamos decir lo mismo de los gobernantes españoles que se blindan en la legalidad vigente, se inhiben de salir a la palestra con verdades como puños y así tapar bocas. Es asunto sencillo, si el cántaro se rompe, probablemente a Cataluña le irá de puñetera pena, pero no olvidemos que una situación límite podrá afectar a España en un 20% de su PIB. Pocas bromas, toca remangarse, callar y empezar a hacer. Puñeta que uno es español viejo, también  catalán a todas luces y algo sabré de lo que pasa en mi tierra.

Es un hartazgo lo que vivimos, las gentes se desesperan, necesitan respuestas y como estas no pueden darse, se les azuza contra los que dicen estar frente a ellos. Ya hablamos de enemigos y sepan que hablar del enemigo demuestra que alguien ha decidido que los muertos lo explican y lo callan todo. ¿El Gobierno español quiere posiciones fuertes?, pues debe empezar a mostrar la suya. Alguien deberá advertir a Mariano Rajoy que obras  son amores y no buenas razones. Viene al caso poner atención en la ampliación del convenio económico con el País Vasco y preguntar a quién corresponda que provoca que no pueda llevarse al pragmatismo lo que en el Barrio de Salamanca denominan el “problema catalán”. No hay duda, los cuatro mil millones que amplían la faltriquera de la Hacienda Vasca están muy bien pagados. Dan aire a una realidad mafiosa que necesita ampliar su margen para salvar el honor mintiendo.

Anoche me fui a la cama con la constatación de que la ultraderecha amenazó a un alcalde levantino que cumple la ley de memoria histórica. En el mismo pueblo en el que se dio la amenaza, algunos vecinos acusaban al alcalde de rojo y de defender a los comunistas que mataron a no sé quién. Yo veo en el amargo incidente la realidad de toda España y me asusta de veras intuir que  los hijos de puta que nos ultrajan y roban, una vez más, no tendrán empacho en rellenar las cunetas de las carreteras patrias. Si se escapa un tiro en cualquier comarca de Cataluña y se contabiliza el primer muerto, se perderá otra vez Flandes y el hermoso sueño de un futuro común se esfumará como sucedió otras tantas veces.

¡Viva España y viva el vino!

POLITICA ES MORAL 

viernes, 26 de mayo de 2017

ENTRE NOSOTROS


Empezaré por pedir disculpas. Han de saber que desearía no reconocer en mi pasado ni en mi presente antagonismo contra nada o nadie, pero he de reconocerles que mentiría. Hay motivos para una amargura que hace volar por los aires los puentes que construyo y sé, que de mi más profunda humanidad –como una ponzoña- hoy surge la irracionalidad que clama sajar y batir.

Miren, he tenido una vida plena y llena de matices. Puedo afirmar que las asimetrías y las diferencias me ayudaron a perseverar en la idea de que el entendimiento es la única fórmula de futuro para una sociedad, pero también aprendí que de buenas intenciones, los cementerios están llenos. Como bien indicó Jean-Baptiste Poquelin, no es solamente por lo que hacemos, sino también por lo que no hacemos, que somos responsables de lo que suceda en nuestro entorno. Molière viene al caso y me resulta útil, pues apelando a su obra “El enfermo imaginario”, les digo que andamos mirándonos el ombligo en males que no lo son y dejamos de lado  los remedios que deberían facilitarnos una verdadera calidad de vida.

Somos hipocondríacos con lo insustancial pero descuidados con las plagas que nos empecinamos por ver lejos. Creemos en aquello de que nunca habrán de llegarnos las pestilencias de otras tierras y no queremos ver que la sociedad en red, hace ya mucho tiempo que hizo desaparecer las fronteras. En definitiva, estamos inmersos en una guerra que deseamos silenciar pero que en realidad, se cobra demasiadas bajas. No corresponde recurrir a los galenos que prescriban ungüentos y cataplasmas, es tiempo de expeditivos cirujanos y de dejarnos de cuentos.

Desgastado por una realidad que no entiendo, me entesto en abonar la tesis de los sentimientos y el respeto a los derechos humanos, pero no quiero engañar a nadie, cada vez me resulta más difícil tender la mano y aceptar explicaciones a lo que ya es inexplicable. Creo que enfermizamente me autoengaño y me niego el propio fracaso, pero la verdad es que cuando me miro al espejo, me sé derrotado. No habrá vuelta atrás, no debe ni puede haberla, pues  lo políticamente correcto, la fatua voluntad de contentar a todo el mundo, nos segará la hierba bajo los pies. Quedan ya los puentes muy lejanos y siento dolor por no  desear cruzarlos.  El Islam es suprematista y no aceptará más que una manera de relacionarse, una sola dirección, imponer su verdad y someter todo aquello que se signifique para ponerla en cuestión.

En el pasado he encajado con templanza y cierto sentimiento de culpa, las valoraciones que condenaban a Occidente por su etnocentrismo, he querido conocer y abonar la tesis de la soberbia de la tradición judeo-cristiana y su supuesto rechazo al mundo musulmán, pero ya basta, hasta aquí. Nunca vi diferencias entre un atentado en territorio europeo, africano o asiático y siempre ponderé lo salvaje e inútil de los mismos. ¿Somos culpables?,¿debemos guardar silencio frente a un peligro cierto?, no, ni por asomo nos lo podemos permitir. La mal llamada diferenciación cultural no justifica nada, pues frente a nosotros se yergue un leviatán de mil cabezas que no reconoce fronteras y cuyo cerebro desdibuja la individualidad y construye la idea de la umma. Sí, el concepto describe una realidad supranacional que hace, de los musulmanes, ciudadanos autentificados por su fe y no por la legalidad de los países en los que residen, trabajan y paren sus progenies.

La población musulmana guarda silencio y con el mismo pareciera justificar la violencia como una consecuencia natural de nuestra degradación, pero es curioso que persevere en seguir medrando en un mundo indigno a sus ojos. Si tan malnacidos somos,  ¿qué hace que no pongan los pies en polvorosa?. Sin duda el acomodo es positivo, pero algo malsano sucede, pues hasta terceras generaciones de musulmanes siguen sin sentirse parte de aquellos países de los que tienen nacionalidad. Es un dato objetivo, los terroristas que actúan en Europa, son nacidos en el continente. Así pues, existe una quinta columna que actúa entre nosotros. Lo comentaba antes, la enfermedad no está lejos, contamina nuestra cotidiana realidad y corresponde reaccionar.

¿Saben?, sé que el pasado está lleno de agravios y que el presente sigue siendo injusto. Aborrezco la hipocresía de las cancillerías occidentales en sus falsos discursos mientras comercian con estados islámicos que niegan la dignidad a la mujer y hacen del dogma de fe la norma social, pero reflexionar en ese sentido no inhabilita hacerlo en otro. Si yo hubiese ido a recoger a mi hija a la salida de un concierto y un terrorista suicida residente en mí ciudad, en nombre de Alá, le hubiese arrancado la vida, toda respuesta violenta me hubiese parecido poca. ¿Qué piensan nuestros compatriotas musulmanes tras un atentado?, ¿qué piensan realmente?, creo que muchos callan y consienten, pues en su propia fe encuentran justificaciones para que muera gente.

Un hartazgo me resulta ver a los falsos progresistas hablar del esfuerzo de las mujeres musulmanas por romper las tradiciones de su cultura. Gentes débiles me resultan cuando entienden que una mujer, en pleno siglo XXI, deba luchar por liberarse. Me siento ofendido, agredido y maltratado, no por un grupo social que condena mi fe o mi forma de vida, me siento traicionado por unos gobernantes que niegan el problema de nuestro tiempo y se entestan en mirar a otro lado. Creo que mis compatriotas, mis vecinos, mis hermanos que comulgan en el Islam callan y seguirán callando. Creo que no comparten nuestro dolor y por el contrario, exigen que bajemos la cabeza y renunciemos a una legalidad que nos ha costado cinco siglos conseguir y que hemos abonado con millones de muertos.

Lo siento, estamos en guerra y el enemigo está entre nosotros.

POLITICA ES MORAL