martes, 3 de mayo de 2016

EL CAFÉ PENDIENTE DE DON JULIAN.


-¡Buenas!. ¿Todo bien por el Levante?
-¡Buenas Condottiero!. Todo bien, ¿y por ahí?
-Bien. Un punto añorado de campos fértiles en los que plantar ideas, pero bien
-Muy bonito, pero los campos están mayormente yermos últimamente
-Eso, precisamente, es lo que  me hace acercarme a usted Maestro
-Agradecido te quedo y lo mismo digo, of course…
-Ayer me personé -nos personamos- en la manifestación del primero de mayo, decepción absoluta, mire usted.
-Estaba mirando ahora mismo la foto  en la que apareces y por ello iba a preguntarte…
-Mire, uno empieza a pensar que diluida la conciencia del común entre las ofertas de Media Markt , vamos camino de Matrix…
-Deduzco por tus palabras que la cosa estuvo inane en asistencia y mensajes,
-Así fue. No queda otra, el ciudadano se salvará si medran los abates Bringas.
-¡Jajajajaj!, excelente referencia pese a las extremas posiciones del personaje
-He de decirle que ayer -a pesar de la grata compañía-, sentí una gran desesperanza
-Imagino, amigo mío, imagino. La incuria de los líderes y la indiferencia del común se retroalimentan. ¿Cómo se va  acudir a una convocatoria cuando ves el panorama que hay al frente?
-Y en ese erial el prestamista medra y hace fortuna…
-Esos siempre encuentran una grieta por donde extraer en su beneficio, pero hay que decir en su descargo  que se lo ponen o ponemos muy fácil
-Cierto. Yo creo que se deberían derribar ídolos y pedestales, reedificar liderazgos desde las ideas y la fortaleza moral (o ética, si queremos llamarlo así), amputar y esperar que cauterizada la herida, un milagro haga que como a las lagartijas, nos crezca otra vez el rabo.
-Así es, pero con estos mimbres, ¿qué cestos podemos esperar hacer?.
-Usted y yo seríamos dignos Cincinatos, no lo dude.
-No lo sé
-Si lo sabe
-Siempre pienso que, una vez puestos, igual se nos va la mano. Hay tanto que barrer…
-No tenemos precio pues ya no hay nada que nos tiente tanto como la idea de ser para poder hacer, no hay dorados para un par de Cincinatos que tan solo aspiran a conquistar bibliotecas.
-Habría que ir acompañado de un buen afilador que ponga a punto la espada y aún pensando que quizás tengas razón, probablemente la furia, una vez se desatase,  costaría mucho encauzarla de nuevo.
-Por favor, empecemos, tenga la bondad de avenirse  a poner en valor nuestro propio compromiso. ¿Le hace?.
-Me parece impecable la idea y me agrada tu pasión, pero considerando la actitud de la masa y habría que decir también la aptitud de la misma, volverá a ser una vez más, y por desgracia, como predicar en el desierto. No obstante, te digo que amén, pues hay que seguir, aunque sea por conciencia y por ética.
-Mire, e incluso por salvaguardar la propia estética...
-Me parece oportuno lo de la estética –incluso me resulta simpática la cosa-, pero en el caso que nos ocupa me parece más apropiado apelar a la ética. La estética queda en un plano más superficial, como ya señaló Kierkegaard, aunque tiene su importancia en ciertos casos.
-Bueno, es el onanismo que nos salva de la locura de nuestra naturaleza…
-¡Muy bueno! y un punto desvergonzado, jajajaja
-O muy desesperado…
-En fin, creo que estamos, o debemos estar o aspirar a estar en un plano más trascendente, hay demasiada mugre a nivel de suelo
-Así es, así es sin duda. Pero mire usted, al menos nos tenemos el uno al otro
-Gran patrimonio es ese y así  ha de mantenerse. Que tengas una buena tarde.
-Lo mismo le deseo. Mañana llego en el primer tren de la mañana. ¿Paso a buscarle y ordenamos tostadas y café?
-Dios mediante así habrá de ser.

POLITICA ES MORAL


CUANDO LAS RATAS SALTAN LOS GATOS MAÚLLAN.


Que no sabemos lo que nos pasa: eso es lo que nos pasa. José Ortega y Gasset

En la seguridad de que no invertirán los minutos que se requieren para leer este texto, les pido disculpas por no poder reducir su extensión.

Hace mucho tiempo que no escribo en este blog  y hoy he tenido, por fin,  oportunidad de volver a hacerlo. No diré que no me resulte algo grato, pues mucho me une al mismo ya que soy su creador, pero me sorprende bastante que las posiciones de mi entorno -que en definitiva inspiran mis posts- no sean un punto más comprometidas más allá de lo evidente.
Como cualquier otra población, en pueblo en el que resido tiene problemas de vía pública, de salubridad, de servicios y la intemerata de cuestiones que deben ser atendidas, pero en cualquier caso, es su ciudadanía la que puede ser protagonista, o no…

Mascotas, palomas, gaviotas, procesionaria, camiones de basura, salidas de humos, bicicletas, ruidos, aparcamientos, uso de los espacios públicos, convivencia entre culturas, robos, vandalismo y qué se yo cuantos temas más son atendidos con mayor o menor fortuna en los  foros locales de internet  y creo –siento decirlo- en función de la primera persona del singular, es decir del enorme y mayestático YO.

Poco se ve el NOSOTROS, demasiado escaso es el generoso plural que nos beneficia a todos. Miramos a corto plazo y mis estimados convecinos, me demuestran que así no llegaremos a ningún lado.

En nuestro momento toca sacar los colores a quién tiene el privilegio de gobernar y recordar que lo que merece ser informado es que hay familias que deben aguar la leche para que alcance por las mañanas para todos sus hijos, que los ambulatorios andan cortos de personal, que las escuelas de nuestro pueblo sufren grandes problemas por una multiculturalidad mal gestionada, que la crisis no ha finalizado y que existe la pobreza energética, que debe realizarse una verdadera y agresiva promoción económica, que es absolutamente necesario invertir en centros de día y en una residencia para nuestros mayores y para niños y adultos con necesidades especiales, en definitiva, que vivimos en una falsa arcadia cuya realidad es una hermosa fachada que una vez se franquea también esconde ratas…

Estoy asumiendo que ha dejado de importarnos lo que suceda en nuestro entorno si el tema nos requiere observar lo que no nos gusta.

¿Sabrán los integrantes del respetable ágora lo que realmente sucede en su ciudad?, ¿alguien se mantiene ojo avizor sobre lo que se hace con su voto?, ¿la ciudadanía que se llena la boca de derechos es consciente de sus obligaciones?. Este ocasional paseante cree que no.

Bien, a punto de cumplirse un año de las últimas elecciones locales, las mociones y/o intervenciones de nuestros representantes en el sagrado pleno municipal, parecen pasar de puntillas sobre lo que importa a su pueblo y a su gente, al cabo lanzan balones fuera que despistan sobre los verdaderos intereses de aquellos a los que dicen representar. El 90% de las mismas no tienen relación directa con nuestra población, pero lo que resulta curioso es que la cosa parece no revestir importancia para nadie.

Amigos, les invito a realizar una sencilla acción, acérquense a la sede del partido al que votaron o al despacho de su regidor electo, pregunten por su actividad diaria y pongan en su posible respuesta toda su atención. De no gustarles lo que escuchen, adviertan a su interlocutor de que ustedes son ciudadanos, como tales cargos públicos y que están dispuestos a decir NO y a preguntar porqué.

En la voluntad de cerrar esta, a todas luces innecesaria, reflexión, he de decirles que sería bueno acabar con el vergonzante recuerdo que me provocó un indigno vecino, que tras las elecciones del pasado 25 de mayo de 2015, afirmó sin ruborizarse: “Yo sé que hacen lo que les da la gana y que a lo mejor hasta se lo llevan caliente, pero oye, ¿qué quieres que te diga?, el pueblo está muy cuidado y bonito”.

¿Hablamos de derechos?, por favor, empecemos a ser conscientes de nuestro propio compromiso. ¿Hace?.

POLITICA ES MORAL 

jueves, 7 de abril de 2016

SANTO LAICO


La integridad no tiene necesidad de reglas. Albert Camus

No tengo ganas de pulir la redacción, hoy ando revuelto y un punto tristón. He visitado a un amigo al que le han extirpado de la garganta un cabronazo tumor. Imaginarán que no puede hablar y que de su verbo, es probable que tan solo nos quede el recuerdo.

Uno hace por animar y animarse ante envites como este que sin preaviso, te torpedea a alguien cercano. ¿Pero saben ustedes?, siendo cierto que huelga decir que me duele ver varado a un crucero tan bien armado, al mismo tiempo que le veo sufrir, siento que es un hombre muy afortunado. Una vez más, la lección más cierta se redacta en la situación más inesperada…

Es el prócer conservador, ejemplo de fe siendo un laico y por añadidura, hablando mucho como hablaba, siempre ha dicho más con sus hechos que con sus palabras. En esa realidad ha construido su aconfesional iglesia, en ese espacio que él mismo parecía enredar para irritación de dogmáticos y para su propio disfrute, las cosas cobran sentido al margen de su actual padecimiento.

En su yacer hospitalario he visto y recordado a muchos que antes que él demostraron que la integridad está y estará siempre por encima de la ideología. Viéndole sometido a sus heridas y a una tiránica medicación, he reconocido a personajes de nuestra historia pasada y presente que dejando al margen su condición de fascistas, comunistas, anarquistas, socialistas y todos los “istas” del mundo, supieron decidir en conciencia cuando la situación así lo dispuso. ¿Qué fueron pocos?, probablemente, pero créanme eso no les hace menos valiosos.

Ese rincón hospitalario, que ahora le tiene retenido como un potro estabulado, ha visto pasar frente a su cama a personas de toda filiación, ateos, agnósticos y cristianos de comunión diaria. A nadie ha importado otra cosa que no fuese la generosidad de un corazón que podrá haberse equivocado en ocasiones, pero que viene regalando aciertos que no se explican ni se han explicado, por protagonizarlos alguien al que lo más fácil es tenerle estigmatizado.

Hoy se sientan conmigo, frente al ordenador, gentileshombres y mujeres de respeto. Son como un callado tumulto que empuja en una dirección única e incontestable: hacer lo que se debe hacer es patrimonio de las almas más generosas. Me lo dicta, una vez más, Don Julián Besteiro quien no tiene ningún empacho en renunciar a su calidad y decirme quedo, que mi amigo sí que es un verdadero Santo Laico.

Mañana le acercaré un pizarrín para que pueda expresar escribiendo lo que dirían sus palabras. Esta tarde, en el equivalente a una triste cuartilla, ha redactado con buena letra una indicación que para mí es una orden. Nos acompañaba una común amiga que sufre una situación personal gravosa y mirándonos alternativamente a uno y a otro ha indicado: ayúdale siempre…

Una cosa es predicar y otra dar trigo, si no entienden lo que pretendo al decir lo que digo, ustedes no son personas, sencillamente son gente.

POLITICA ES MORAL

martes, 22 de marzo de 2016

EUROPA, ENTRE LA DESHONRA Y LA GUERRA.


Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra y elegiste la deshonra, y también tendrás la guerra. Winston Churchill

Se despacha Manel Valls, Primer Ministro francés con una afirmación redundante: “Estamos en guerra”.  Vale pues sí, la cosa está clara, Europa sufre desde hace varios meses actos de guerra. Y ante esta guerra, nos dice el Jefe de Gobierno  que “se requiere una movilización de todas las instancias". Este es el resumen  de la reunión del gabinete de crisis en el Elíseo. Manda narices…

De nada sirven los eufemismos  en nuestro presente, los soldados de plomo, demasiadas veces han debido ser fundidos para fabricar balas. En ese y no en otro punto estamos.

Este amargo 22 de marzo, marcado por el  atentado terrorista en Bruselas, nos explica de forma clara e inapelable que el enemigo está a las puertas, también en el interior de la ciudadela y que el mismo se nos muestra con dos aspectos muy diferentes: uno viste corbatas Hermes si su fortaleza es un despacho, o calza falsas zapatillas deportivas de marca si se atrinchera en los arrabales de las grandes ciudades europeas.

El gran proyecto de la Unión Europea no es ni ha sido social e integrador. El objetivo real ha sido crear un espacio económico fuerte y en la búsqueda enfermiza de ese vellocino de oro, nuestro continente se ha infectado de una nueva peste bubónica que amenaza nuestro otrora ejemplar sistema social, aquello que se llamó estado de bienestar. Creo que nadie es consciente de todo lo que esto conlleva. La pobreza, la falta de encaje de los jóvenes hijos de emigrantes, la absoluta incomprensión mutua y el mantenimiento, como única directriz sostenida en el tiempo, de la demanda de mano de obra barata para los sectores de actividad necesitados de la misma, nos han llevado hasta nuestro presente. ¿Recuerdan nuestro milagroso crecimiento económico basado en el ladrillo?, pues eso…

A partir de los años setenta, los países europeos recibieron una gran cantidad de inmigración procedente del continente africano  y en España el fenómeno se inició a mediados de los años ochenta, a raíz del cierre de fronteras de los primeros estados receptores. En cualquier caso, no hicimos mucho caso a una necesidad de integración de los nuevos ciudadanos y la verdad es que tampoco ellos se mostraron interesados en la misma, pues su objetivo era estrictamente económico y al menos al principio de su estancia, pretendían regresar a sus países de origen. Pero pasó el tiempo, ese retorno no se hacía posible y como no podía ser de otro modo, una segunda y tercera generación nació como europea pero al margen de los valores que la legalidad debió ofrecerles como vía de desarrollo individual y colectivo.

No había sucedido anteriormente que los inmigrantes no fuesen originarios de países con tradición judeocristiana y por ello no entendimos que el Islam era una religión suprematista susceptible de establecer criterios de organización social y que por tanto, podía sustituir a nuestras normas auto-otorgadas democráticamente. Los jóvenes -entre dos mundos- no llegaron a ser acogidos realmente por el laicismo europeo, muy al contrario, se sintieron motivo de sospecha permanente. Los barrios  eran y son, en términos estrictos, dormitorios y su desarrollo socio-económico no fue una prioridad. Así, la inevitable conversión en guetos de grandes y muy pobladas zonas urbanas, imposibilitó la comprensión entre los nuevos europeos musulmanes y las poblaciones de acogida.

El diagnóstico es ya viejo, pero resultó preferible mirar a otro lado y así nos luce el pelo. Los años noventa registraron grandes conflictos en los arrabales franceses y volvieron a reproducirse casi a nivel de guerra urbana en 2005.  Los terroristas que actúan en nuestro territorio, son compatriotas nuestros que no se consideran aceptados, que creen ser culpados de todos los problemas y que en general, se sienten despreciados como integrantes de comunidades ciudadanas de segunda categoría. Son mayoritariamente jóvenes que han descubierto en el integrismo islámico una forma de autentificarse incluso sin ser practicantes de los preceptos religiosos del Islam. Es un problema no resuelto, ignorado interesadamente y con el que la UE deberá encararse sin dilación si no desea regresar a la situación previa a la desaparición de las fronteras comunitarias que estableció  el acuerdo de Schengen.

Estamos haciendo las cosas mal, increíblemente mal, estamos derivando hacia una militarización de nuestras calles, provocando con ello una posible y preocupante pérdida de libertades. Si bien es cierto que hemos de garantizar la seguridad de la ciudadanía y que hay que perseguir y detener a aquellos que forman la quinta columna yihadista en nuestro entorno, no deberíamos convertir nuestras calles en un campo de batalla silente, lo realmente importante es aceptar que toca decidirse a eliminar el huevo de la serpiente. Objetivo harto difícil, no se conseguirá bombardeando territorio controlado por el ISIS, ¿creen ustedes que el nazismo hubiese sucumbido de no haber actuado los aliados sobre el terreno?, evidentemente no. Pues estamos en la misma situación y es duro, muy duro el afirmarlo, pero deberemos aceptar que la defensa de nuestra realidad nos costará sufrimiento y vidas.

La cobardía del continente al que la Diosa Europa dio nombre nos avergüenza con el abandono de unos refugiados condenados en vida y con la defensa a ultranza de unos intereses económicos que para nada invitan a tararear la Oda a la alegría de Ludwig van Beethoven.

Estamos en guerra, nos empeñamos en ignorarlo y el enemigo está ganando.

POLITICA ES MORAL

lunes, 14 de marzo de 2016

ISLAM A RITMO DE JAZZ


El pasado viernes resultó un día interesante. De hecho, condensar un acto de conocimiento entre culturas y un concierto de jazz en menos de seis horas prometía y mucho. Más cuando resulta que uno es un forofo de la música que nació con alma africana y que se construyó con la metodología tradicional europea y cuando el acercamiento entre culturas había de tratar de las mujeres dentro del Islam. Lo dicho, las expectativas eran, por fuerza, muy altas.

Poco después de comer, el hombre que siempre va conmigo me saludó a su habitual usanza: ¡Muy buenas guerrillero!. ¿Cómo pinta el fin de semana?. Le expliqué lo que a ustedes ya les he descrito y conociéndole como le conozco, observé no poca retranca cuando me respondió demasiado corto para lo que acostumbra: “Pues que lo pases muy bien y disfrutes a modo”.

Noté que ceñía a discurso nuevo y me alabó un texto que había publicado sobre los atentados del 11 de marzo en Madrid: “Por cierto, has estado absolutamente inspirado en tu texto sobre los atentados. De lo mejor que te he leído”. Bien, agradecí su opinión y le expliqué que el dolor es una amarga pero eficaz inspiración y que tratándose de tan negra efeméride y viviendo lo que ahora vivimos con el integrismo islámico y el drama de los refugiados, la falta de moral o el exceso de la falsa, inspiran más aún. El cinismo es uno de los pecados capitales del ser humano…

Llevé la conversación otra vez a mi terreno,  insistí en detallar la naturaleza del acto sobre la realidad de la mujer en las comunidades musulmanas en nuestro país y expuse  que la ponente apuntaría posibles fórmulas de convivencia. Escuché un pequeño silencio y tras el mismo se abrió el cielo: “Bueno, a ver que sale de eso, espero que no se trate de otra comunión con ruedas de molino, que a estos se les vence y después hablamos. Estamos en un punto en el que podemos esperar cualquier cosa y ya es hora de dejarse de milongas como eso de hemos de entender, ha de fiarse a un futuro la resolución del conflicto, el pasado de Occidente puede justificar la violencia del presente…”.

Llegados a este punto, el silencio fue mío, pero rearmé ánimo y le apunté mi acuerdo en su discurso aunque no en su totalidad. Diagnosticaba bien pero creí oportuno exponer mi forma de ver la terapia. Expresé que disponemos de una indudable superioridad moral ( a pesar de todos los peros que queramos ponerle) y hay que esgrimirla para vencer a semejante sinrazón confesional, ni más ni menos. Reconocí que ciertamente hay que acabar con el buen rollito con las dictaduras musulmanas que miran a otra parte cuando sus hermanos de fe sufren y afirmé que sin duda, ante situaciones excepcionales, han de tomarse medidas excepcionales.

Es cierto, nos asomamos  al abismo y marea que lo único que podemos o queremos hacer es poner alambradas para que no vengan los refugiados cuando lo que debemos hacer es exterminar a esos licántropos integristas y conseguir así que las gentes tengan futuro en una tierra que deben abandonar por la guerra. Me dejé llevar por el silencio con el que parecía asentir mi amigo y reconocí, no sin rubor, que desearía muchas veces volar la cabeza de esos liberadores que dicen actuar en nombre de Dios. La necesidad de seguridad, nos hace intuir que una baja en el enemigo es un peligro menos para nuestra casa…

Pero hemos de ser conscientes, la cuestión es que hemos de asumir las propias bajas, pues nuestro mundo no será seguro si el de los demás –también el de los musulmanes- no lo es también. Hemos de dejarnos de intervenciones bélicas de maquillaje que tan solo dan rédito electoral y que tranquilizan a las mentes oligofrénicas de nuestro agitado tiempo. Hay que entender que proteger a las poblaciones infectadas por el falso Islam es proteger a Occidente y nuestra forma de vida.

Mi interlocutor se avino a conversar activamente y convino en que es  verdad que se trata de realidades complejas, donde se entrecruzan intereses muchas veces espurios, pero llegados al límite actual, hay que actuar con decisión y dejarse de falsos dilemas. Valores esenciales están en peligro (otra vez) y no podemos hacer ver que no nos enteramos. Este es tema de estadistas, de hombres y mujeres de alta catadura moral, conscientes y temerosos de sus propias decisiones pero firmes en sus posicionamientos hacía el futuro de los suyos, al futuro de aquellos a los que sirven. El buenismo ha fracasado, no nos conduce a ningún lado aceptable y eso hay que explicarlo a la gente.

Figuradamente nos dimos la mano y reconociendo que estamos en el mismo lado nos comprometimos a hacer todo lo posible por entender y ser entendidos, a explicar que la vía no es mantener a las víctimas hacinadas en la frontera de la desesperación y que sin nos inhibimos acabaremos perdiendo nuestra realidad. De hecho, perdiéndola habremos de someternos a la de otros y no lo duden, ese aceite de ricino será amargo. Estamos rodeados por  la propia falsedad y la ignominia de una religión que no responde a su propia naturaleza pero hemos de mantener la defensa de la posición porque, si nos rebasan, estamos perdidos. Que, al menos, nuestro reducto, el que representa nuestra conciencia, quede inexpugnado.

Negar la realidad es el camino al desastre. Decía Nietzsche que la grandeza de un hombre reside en la cantidad de verdad que es capaz de aceptar y en verdad que en esas estamos. Para afrontar los problemas, lo primero es reconocer que existen.

Nos despedimos con la mutua añoranza de siempre y me comprometí a darle puntual explicación de la ponencia de Najat Driouech Ben Moussa pasado el fin de semana. Le será grato lo que le explique, pues como pude comprender a través de su exposición, es en mujeres como Najat donde reside la posibilidad de entendimiento entre los países musulmanes y Occidente.

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BORIS I, EL REY DE ANDORRA.


Este pasado fin de semana, unos buenos amigos colgaron una foto desde Andorra en una de las plataformas de internet que compartimos. Acompañaba la instantánea un cuerpo de texto que describía, a la perfección, la imagen que todos tenemos del país de los Pirineos: “¡Día primaveral en Andorra!, ¡nieve y shopping!.. Feliz finde  gente guapa”.

Bien, ya me conocen, los procesos mentales de este servidor de ustedes son un tanto extraños y me vino a la cabeza que en un no tan lejano 1993, Andorra aprobó por referéndum su segunda y vigente Constitución. La primera la redactó en 1934 un ruso espabilado que se propuso a sí mismo como Rey y que tras un corto reinado de 13 días, acabó detenido, esposado y expulsado del país. En cualquier caso, el buscavidas eslavo, supo ver que el territorio que pretendía gobernar era un rentable reducto feudal fuera de lugar en pleno Siglo XX.

La ubicación de Andorra, en esa frontera natural que representa la Cordillera Pirenaica, ha hecho del minúsculo reducto un objetivo estratégico de los poderes que controlaron, a través de la historia, lo que hoy conocemos como España y Francia. Desde la Edad Media hasta nuestros días, los andorranos han servido y se han servido de los conflictos e intereses de aquellos que mandaban a uno y otro lado de sus fronteras. De hecho, el punto de acuerdo que la realidad impuso a principios del Siglo XIX, tras la caída de Napoleón, restableció el condominio sobre el país  que define una jefatura del Estado compartida entre el obispo de la Seo de Urgell  y el Rey de Francia (hoy el Presidente de la República Francesa), a los que se les denomina copríncipes.

Todo gobierno ha necesitado una caja oscura en la que enterrar secretos y fortunas de origen inconfesable, ese y no otro ha sido el papel jugado por Andorra en su dilatada historia. No pretendo ofender a ninguno de los 77.000 habitantes del principado, pero sus siete parroquias (llámenles ustedes demarcaciones) han sido un tablero del que las potencias europeas han hecho terreno neutral para negociaciones secretas, base de espionaje, negocios oscuros, contrabando  y para esconder dinero -digamos prudentemente- ilícito.

Existen otros estados en el ámbito europeo que son apéndices que las necesidades inconfesables de los poderes continentales.  Liechtenstein, San Marino, Mónaco, el Vaticano, Suiza y también Andorra son, a todas luces, paraísos fiscales. Su apreciable prosperidad es fruto de acoger y normalizar lo que no puede hacerse dentro de las legalidades de las orgullosas democracias de occidente. Decía Montesquieu que desaparecen más estados por la depravación de las costumbres que por la violación de las leyes, no cabe duda de que los países como Andorra preservan las falsas dignidades de sus sostenedores.

No hace muchos meses, visité el Principado a causa de un partido de futbol que debía jugar allí mi hijo menor. Tras cruzar  la frontera me impactó un enorme cartel publicitario que protagonizaba una entidad financiera andorrana y cuyo eslogan les detallo: “confíe en nosotros”. ¿Daban por hecho que un visitante y/o turista tendría algún interés en un banco andorrano?. Miren, les aseguro que lo primero que me provocó el tema fue una sonrisa y tras la misma se me escapó un improperio que no me permitiré reproducirles por prudencia. En cualquier caso no ha lugar a escandalizarse pues la historia ya es demasiado vieja.

En resumen, aquel anuncio fronterizo me aportó luz allí donde existían dudas. Si yo hubiese sido un Pujol y al llegar a Andorra me hubiesen ofrecido confianza, hubiese corrido a ingresar el dinero fruto de mi esfuerzo  y trabajo. Puñeta, es que las almas pequeñas del pueblo llano no entienden nada. ¿Comprenden ahora que el país de los Pirineos mereciese un monarca como Boris I?.

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martes, 8 de marzo de 2016

BEATRIZ GIMENO Y LA SANTA INQUISICIÓN


Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior. Frida Kahlo

Bueno, mientras vamos haciendo del gilipollismo una forma de vida, hablamos de multiculturalidad, encajamos a martillazos el género femenino allí donde del mismo nunca se hizo uso y llevamos la igualdad a los ninots de los semáforos, hoy Día de la Mujer,  unas damas con dos ovarios, en ese lugar que llamamos Kurdistán, se lían a tiros con un mundo oscuro y confesional que en nombre de un falso Alá quiere reducirles a meros úteros con patas.

Una vez más me sube la sangre a los ojos  y a riesgo de que se me censure el tema, me toca hablar de lo que creo, tirándome al monte si fuese necesario, pues la cosa vale la pena y es de justicia. ¿Van siguiendo ustedes la evolución de la tontuna del tema género?, ¿podrían ustedes explicarme a que se debe tanta y pura estulticia?.  Es que a mí se me levantan las carnes, pues parece que no hay una cabeza buena. A fe mía que ser progresista en estos tiempos diríase lo mismo que comulgar con los métodos de la Santa Inquisición.

No estoy muy al tanto de las derivas de muchos políticos y sus siglas, pues entiendo que una concepción de vida basada en eso que llamamos izquierda deberá ser, sin lugar a dudas, integradora. Pero miren ustedes, ¡alehop!, la cosa no se ajusta a lo que pienso y muy al contrario, existen adalides de la nueva política, que a todas luces son –Dios me perdone- unos absolutos fascistas.

Me di de bruces hace dos fechas con la Señora Beatriz Gimeno, número 4 en la lista de Podemos por la Comunidad de Madrid.  Cuando leí sus delirantes reflexiones sobre las relaciones entre géneros –les soy sincero-, me cagué de miedo. Todo empezó con una frase alegórica del catecismo totalitario al que servía de entradilla:”La heterosexualidad provoca daños en la mujer”. Aquí sí que el “manda huevos” del catite Trillo hubiese tenido sentido…

Se despachaba a gusto la ideóloga contra los heterosexuales y como al principio les adelantaba, no  voy a dejar de comentarles ni un ápice de la bilis que la Gimeno se gasta.

Decía la prócer que ser heterosexual no es manera natural de vivir la sexualidad, establecía que se trata de una herramienta política que busca mantener en la sociedad una categoría de opresores, los hombres, y una de oprimidas, las mujeres. Así el hecho de ser un hombre significa pertenecer al género que detenta el poder y demuestra que la heterosexualidad es el arma del patriarcado. En este punto tragué saliva y a punto estuve de tirar la toalla, pero el abismo atrae, atrae mucho…

Seguía con fuego de grueso calibre la Doña y mantenía que de poder elegir, las mujeres hubiesen elegido no mantener relaciones sexuales con los hombres, no vivir con ellos y no relacionarse con ellos. Seguí leyendo y cada vez me hacía más pequeño, pues el fuego se tornó graneado y tuve la sensación de no poder ponerme a cubierto. La ya a todas luces Torquemada del Sagrado Gineceo, se descarnaba diciendo que la heterosexualidad se clava a la fuerza en las vidas y en los cuerpos de las mujeres por lo que ser lesbiana es algo liberador pues el cuerpo se siente más libre y respira en tanto que la mujer se hace más consciente de los mecanismos de opresión que operan sobre ella. Yo ya no podía respirar…

Y seguía machacando sin piedad alguna, mientras yo me achantaba y empezaba a pensar que de tenerme cerca, sin duda me capaba. Afirmaba sin rubor que si la heterosexualidad fuese natural, o siquiera beneficiosa para las mujeres, no necesitaría de los complejos mecanismos que se emplean para mantenerlas dentro de ella. Se venía arriba el tema y seguía Beatriz atacando con esmero: “decir voy a hacer que te sientas una mujer de verdad, en realidad es decir, voy a violarte”. Cangüele absoluto llegado a este punto del partido.

Hice una paradinha antes de irme hacía el final de la magna disertación y aguantando la respiración me sumergí, otra vez, con el mayor desagrado. El testarazo que me di con el fondo fue de órdago, pues así versaban dos de los mandamientos de esta fe tan fiera: “El feminismo combate para que las mujeres no pierdan sus energías intelectuales y/o afectivas con los hombres. El feminismo lucha con denuedo para limitar los daños que la heterosexualidad provoca en las mujeres”.

Yo no sé, la verdad, como entenderían las mujeres de mi familia este posicionamiento que nos pone a los heterosexuales a riesgo de ser linchados públicamente, pero si puedo afirmar que estar en los extremos es caer en el totalitarismo. Cuando alguien afirma que fomentar la no heterosexualidad es algo conveniente, algo está errado en el planteamiento. Más cuando incluso se lleva la realidad a conceptos simbólicos que rozan el más absoluto absurdo como los que cerraban el ideario de Beatriz Gimeno:“La violencia machista sólo la ejercen los hombres contra las mujeres porque los hombres son los únicos que en esta sociedad se pueden encontrar en la posición masculina. Sólo un hombre puede sentir que tiene la legitimidad simbólica, cultural, histórica que le da el patriarcado para matar a su mujer. Cuando un hombre mata a una mujer por machismo, es un asesinato por odio a las mujeres, que es lo que es el machismo simplificando mucho.”

No eres el único al que, en ocasiones, se le va el oremus – me dije a mi mismo- pero también me miré al espejo de forma estricta y me reconocí la virtud de no haber pretendido nunca, pero nunca, imponer mis ideas de forma tan violenta. Lo que no entiendo es que “activistas” como la que protagoniza este texto no se den cuenta que sus estupideces les hacen más daño que otra cosa. Algo está sucediendo pues se está produciendo un alejamiento de las jóvenes del feminismo, creo que precisamente a causa de sus excesos. ¿Tan difícil es mantener una postura lógica y equilibrada de búsqueda auténtica de igualdad ante la ley?. Pues parece ser que no…

Andamos jodidos estimados amigos varones heterosexuales. Sin coñas, la agresividad que muestran algunos en la defensa de sus legítimas aspiraciones da mucho pero que mucho miedo  y también no poca tirria. A mí me resulta indiferente como viva su sexualidad la gente y por tanto los dogmáticos me ponen de los nervios, sean estos unos fachas o unos luchadores de la izquierda. Al final de la calle son la misma cosa aunque nunca querrán reconocerlo.

Poco más a añadir, pero no dejaré pasar la oportunidad de decirles que me gustan los zapatos de tacón alto, la ropa interior sensual, las mujeres con pasado e inteligencia y todos aquellos aspectos que provocan en los hombres atracción ante las féminas. Habiendo confesado, espero aquí sentado a que me haga reo el Santo Tribunal que preside la Honorable Señora Gimeno.

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