martes, 4 de febrero de 2014

COCHINO JABALÍ




Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.  Jean Paul Sartre

La pasada semana, leyendo la información sobre la rotunda negativa de Mariano Rajoy a cualquier posibilidad de negociar una consulta soberanista ilegal en Cataluña (y que fue escenificada en la Convención del Partido Popular celebrada en Barcelona) llegué a otra noticia que resultó ser subsidiaria de la que recogía la intervención del Presidente del Estado…

Les diré que por aquellas cosas que tiene una mente retorcida como la mía, vino a mi memoria el artículo 44 de la Convención de Ginebra en relación al trato de los prisioneros de guerra. Dicho artículo versa como sigue: “Los oficiales y los prisioneros de estatuto equivalente serán tratados con las consideraciones debidas a su graduación y a su edad”. En resumen, tendrán un trato de privilegio de acuerdo a su estatus.

Y aquí llegamos a la realidad bien explicada y sin vendas en los ojos, observar debemos. Mientras la tropa es prescindible, a los Estados Mayores ni por asomo se les toca. Pacto entre caballeros que al fin de esta historia, “pertenecemos a la misma clase y nos educamos en los mismos colegios”.

En las dos riveras del rio unos gritaban “Santiago cierra España” y otros “Visca Catalunya Lliure”. Al cabo, enardecer a la tropa es obligación del mando, otra cosa es pretender que la oficialía baje del caballo y luche a tu lado. Teatro, mucho teatro, un mal libreto el representado, pues al día siguiente tranquilos y acicalados, los supuestos contendientes, compartieron pitanza lado a lado.

Casi 260 empresarios y políticos significados en las dos posiciones de la cuestión “Cataluña–España” se reunieron para comer bajo el que se ha denominado “espíritu de la Fonteta” (pueblo de Girona) para buscar vías de diálogo y cooperación. Difícil entender lo pretendido, pues tan solo una jornada antes, pareciera que el odio cualquier comida hubiese malbaratado.

Disculpen lo tedioso de lo que ahora les expondré. Se trata de un cansino listado cuyos nombres les dirán de que iba la bacanal. Asistieron las siguientes gentes de calidad: Artur Mas (President de la Generalitat), Ana Pastor y José Manuel Soria (Ministros del Gobierno), Joan Rosell (Presidente de la CEOE), Esperanza Aguirre (Presidenta el PP de Madrid), Javier Godó (Editor de La Vanguardia), Pere Navarro (líder del PSC), Alicia Sánchez-Camacho (Presidenta del PPC), Josep Maria Pelegrí, Ferran Mascarell y Felip Puig (Consellers de la Generalitat), María de los Llanos de Luna (Delegada del Gobierno en Cataluña), Xavier Trias (Alcalde de Barcelona), Enric Millo (portavoz del PPC), Jordi Pujol (ex presidente de la Generalitat) y su esposa, Marta Ferrusola, Elena Salgado, Rodrigo Rato y Narcís Serra (ex vicepresidentes del Gobierno), Marcelino Oreja y Cristina Garmendia (ex ministros),  Joaquim Molins (de CIU), Jordi Vilajoana (secretario general de Presidencia de la Generalitat), Joaquim Gay de Montellà (Foment del Treball y Patronal Catalana), Joan Gaspart (Turismo de Barcelona), Sixte Cambra (Presidente del Puerto de Barcelona), Joan Maria Nin (Director General de la Caixa), Arturo Fernández (Patronal Madrileña), Jaume Guardiola (Banc de Sabadell), Joaquim Coello (Applus), Ángel Simón (Agbar) y Marc Puig (Grupo Puig).

El encuentro de tanta oficialidad viene a recordar aquel refrán tan antiguo que así se entesta en versar: “reunión de pastores oveja muerta”. Pues si de concordia y diálogo pretende tratar esta reunión que celebran cada año, es un puro recordarse que entre ellos no han de hacerse daño. Por cierto, el menú consistió en un civet de jabalí: el civet es una receta para carnes de caza que se caracteriza por el marinado previo con vino negro, cebolla y sangre del animal.

Pobre jabalí de las Gabarras que libre correteaba por el bosque, final intuido el tuyo. Muerto casi sin enterarte, troceado y macerado, cocinado con esmero y regado con buen vino, entre todos te comieron…

POLITICA ES MORAL

lunes, 3 de febrero de 2014

CIVITAS VERITATE: Democracia infantil


                           
Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes. Antoine De saint Exupery.

Este domingo, en una ya tradicional comida, mi  familia se reunió para celebrar lo que en Cataluña denominamos “Els Tres Tombs”. Se trata de la festividad de San Antonio Abad y aún siendo esta el 17 de enero, se escenifica alternativamente en diferentes  poblaciones durante casi dos meses. En esa jornada, se bendicen a los animales de pezuña y a también a las mascotas domésticas. El nombre “Tres Tombs” significa tres vueltas, ya que la tradición establece que los animales deben girar tres veces en torno a algún lugar sagrado: la  iglesia, una ermita, una cruz, etc.
 
Tras la algarabía de los más pequeños al ver pasar a tantos animales y la conversación distendida de los adultos, nos dispusimos a comer. Nada novedoso había sucedido en nuestro entorno, la jornada era grata, la comida se demostró deliciosa y entre tanto buen augurio se escuchó una infantil y suave voz que incidía directamente sobre mi persona: “Oye, ¿te puedo explicar una cosa?, hemos hecho un partido político en el colegio y haremos unas elecciones. Igual me ayudas…”.
 
Las sonrisas de mis tíos, primos y demás familia, componían un poema que lejos de estar bien rimado, avisaba la llegada de una prosa áspera. En definitiva, “ahí te salgas con bien del fangal en el que te están metiendo”  era lo que su callada sorna me estaba diciendo.
 
Claro, claro que te ayudaré, ¿Cómo estáis organizando ese partido?, ¿Qué es lo que queréis proponer a vuestros compañeros?, imagino que queréis hacer cosas nuevas y buenas para todos…
 
Mi dulce primita tiene nueve años, es de mente viva y talante alegre. No podía ser de otro modo, la idea de hacer cosas buenas le cargó el ánimo todo lo esperado, me miró profundo y espetó: “¿es que hay otra forma de hacer la política?”, imagino que todos los políticos quieren hacer lo mejor para los yayos, para los papás y para mi hermana y para mí…
 
La mesa empezó a ser jolgorio y yo, chivo expiatorio. Todos miraban y sin palabras insistían, “dale, dale, que te queda mucho todavía”.
 
Afirmé con convencimiento y sin mostrar grietas, “¡Pues claro Laura!. Para eso sirve la política”. ¿Cómo se llama vuestro partido?. Nos explicó que dudaban en el nombre GPM (Grupo para Mejorar) y PCI (Partido Catalán Incontaminado), que ambas opciones les gustaban y que probablemente harían un “refrito” de siglas. Perseveró en la idea de que sería fácil mejorar las cosas porque lo que se había hecho mal ya les diría como hacer todo bien…
 
Se rozaba la carcajada en el público y a mi alma se asomaba una amarga tristeza. Me repuse, empecé a hablar, recurrí a los tópicos  y por omisión, mentí. Afirmé que así debía ser, que lo que en el “cole” plantearían como un ejercicio para descubrir cómo solucionar las cosas, en la realidad funcionaria seguro, seguro. Como en la fiesta de “Els Tres Tombs” di tres vueltas al sagrado lugar que la Democracia debería ocupar, le di un beso a la aprendiz de cargo electo y sin dilación, me dispuse a devorar el postre. Por cierto, no lo comenté, pero bien repartida, la tarta de crema y frutas alcanzó para todos y llegamos a los cafés totalmente satisfechos. La digestión fue pesada….
 
POLITICA ES MORAL
 
 
 

lunes, 27 de enero de 2014

CIVITAS VERITATE: La tributación.


 
"Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo." Jacinto Benavente.
 En la mañana del pasado viernes se dió uno de esos extraños momentos en los que en el mundo parece contener algo más que futbol. Las tostadas y el café con leche cambiaron de sabor y textura, demostraron más sustancia y dieron al saber alimento.

Uno de los “vecinos de desayuno” introdujo una opinión (al cabo se trataba de una pregunta) sobre el destino de la tributación de su negocio. Habiendo cerrado el último trimestre del ejercicio 2013, por extraño que parezca, no se lamentaba de lo que debia liquidar a la hacienda pública. Argumentaba que por su parte, “cuanto más pagamos más contentos estamos” ya que eso significaba que la empresa funcionaba, pero incidia en los problemas que cualquier administración parece poner a la puesta en marcha de aventuras empresariales, o al mantenimiento de sociedades o autónomos  ya en activo. Pretendia saber lo que con los impuestos pagados, nuestros políticos y albaceas hacían...
Me elevé en un discurso que llenó mi boca no de tostadas, si no de teoria bienintencionada y vana como más tarde puedo demostrarse. Apelé al compromiso de todos hacia el sostenimiento de los servicios sociales, en definitiva de la tan necesaria “sociedad del bienestar”. Silencio...

Una sonrisa amarga en los rostros y finalmente intervención de quien abrió el llamémosle debate: “Vale, si, te compro el argumento. Pero..., ¿no crees que lo que pagamos no beneficia a nadie y tan solo sirve para pagar privilegios de los que mandan y liquidar la deuda que ellos mismos nos han provocado?”.
Sinceramente, quizás debí forzar un poco más la conversación, quizás debí quemar los barcos, pero me deberán perdonar, me pedí otro cortado...

POLITICA ES MORAL

jueves, 23 de enero de 2014

PLENO AL 15


 
Los que no quieren ser vencidos por la verdad, son vencidos por el error. San Agustín de Hipona.

Pocas cosas valiosas me reconozco, pero entre ellas una resalta orgullosa. Se trata de mi consideración de ciudadano.

La ciudadanía, en base a un “contrato social”, cede la gestión de sus derechos y la defensa de los mismos a la clase política que  postulándose a los cargos públicos y tras unos comicios, “gana” un puesto en la administración…

El planteamiento es ajustado a derecho, pero la realidad traiciona lo que el papel soporta. Para decepción de la mayoría, los políticos electos se han disociado del entorno que dicen representar. Pecado de soberbia que no les lleva a ningún acto de contrición, les reafirma en sus errores y pretenden perseverar en sus falacias afirmando la certeza de las mismas.

Demasiado sucede que el gobernante pague con altanería y displicencia la confianza que sus votantes le mostraron. Demasiadas veces observamos que tan solo somos amantes ocasionales de los apasionados trovadores del sufragio cada cuatro años. Lo que durante el noviazgo fue romance perfumado, se convierte en maltrato una vez casados.

Ver a nuestro primer edil acusando a los ciudadanos que representa de apoyar a quienes están detrás de estrategias y subterfugios  dirigidos a cuestionar sus valores u honor, no es más que una excusa para escapar de sus compromisos y evitar aquellas situaciones difíciles que puedan evidenciar sus incapacidades o falta de respuestas.

Sant Joan Despí se merece mucho más que eso. Es de justicia reconocer que el gobierno de una localidad no es sencillo y que se trata una labor poliédrica que requiere de dedicación y esfuerzo. En cualquier caso, las quejas y protestas ciudadanas son un derecho que a todo buen gestor le indican que aspectos de su responsabilidad puedan estar atendiéndose de forma inadecuada. Es menester paciencia en el cargo, diálogo constante, trabajo duro y voluntad, mucha voluntad. Tirar balones fuera verbalizando acusaciones en lugar de buscar y plantear soluciones denota un gran alejamiento de las servidumbres del cargo.

Cuando la sorna aparece en el rostro de un gobernante, la sonrisa que dibuja, nos describe el desprecio en sus pensamientos. Siempre hay tiempo de acometer cambios, también en política, es cuestión de proponérselo y trocar imposición por consenso. De forma serena toca reconocer la propia responsabilidad, mostrar humildad y abandonar la demagogia interesada.

Un Pleno es un espacio investido de dignidad. Llegando la oportunidad, todos los que consideramos que ser ciudadano es un cargo público en sí mismo, observaremos la partida, denunciaremos a los tahúres que falsean encartes y lo jugaremos todo al 15.

POLITICA ES MORAL

 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

TRINCHERAS



Son tantos los imputs negativos en nuestro entorno, que de forma segura, el agobio nos atenaza y el miedo nos envenena la voluntad.
Demasiados colectivos encajan cada día la brutalidad de un sistema que lejos de aspirar al equilibrio social, se aboca a un capitalismo salvaje que se construye sobre la idea de que los pobres sean cada vez más pobres y los ricos más ricos. Además, aquellos que deberian poner freno a la desmesurada avidez de los que de la miseria hacen fortuna, cual aves carroñeras y sabedores de recoger su parte, apoyan legislando la depredación que observan.

El rebaño ciudadano provee de la energia que el sistema necesita, pero no recibe ningún beneficio. Se coartan derechos y libertades, se pervierte el lenguaje democrático y los supuestos representantes de la voluntad popular, dotan a los lobos de su zamarra de cordero.
En plena democracia presenciamos como a nivel local, autonómico y estatal, se crean normas y leyes que en “aras de la paz social” inmovilizan la respuesta ciudadana estigmatizándola de irrespetuosa y violenta. Curiosa paradoja la resultante  de afirmar que la víctima es la culpable de su propio sufrimiento...

Una lectura sencilla de una realidad preclara, el poder económico defendiendo beneficios, políticos defendiendo su status y un pueblo pagando los platos que los dos primeros han roto.
La Ley de Seguridad Ciudadana es la confirmación redactada de que la Democracia es una nuez vacia, un formalismo vano, una oportunidad desperdiciada. Bajo la oscuridad que proyecta finaliza una esperanza de años. Hoy la necesidad de sobrevivir impide el activismo a una población que ha perdido la cultura de la colaboración y el interés común. En paralelo a la crisis, se ha recortado el acceso al sistema judicial marcando costes inasumibles por el ciudadano medio. No queriendo dejar cabos sueltos, se legisla para acabar con las posiciones críticas con el poder, se persigue la protesta y en aras de lo que la Ley denomina “la erradicación de cualquier forma de violencia” se justifica una represión “necesaria” y rentable para quien la ejerce.

Una guerra silenciosa pero cruenta se cobra bajas todos los días. Desahucios, pobreza energética, pérdida de ayuda a la dependéncia, menoscabo de la sanidad y educación públicas, corrupción generaliza, desempleo... La lista de escenarios del conflicto es inabarcable, pero aunque la amargura pareciera emponzoñarlo todo  y entendiendo que nuestras fuerzas son limitadas, si podemos decidir el lugar en que luchar, nuestras trincheras.

POLITICA ES MORAL

martes, 3 de diciembre de 2013

EL LOBITO BUENO


                                 

Decia Jose Agustín Goytisolo en un poema infantil que soñaba un mundo al revés. Lobos buenos, príncipes malos, brujas hermosas y piratas honrados...

Decir que la poesia describe la realidad es, por recurrente, demasiado fácil. Pero que la poesia se convierta en prosa gris y cansada, es un síntoma de decadencia extrema. Hemos perdido el alambique que destilaba la realidad y la sublimaba en sentimiento. Ahora, escribir es una trinchera en que la belleza fenece y la rabia nos empozoña el alma.

Se dice que observar la vida inspira y provoca la creación. Cierto e inapelable, no siempre resulta grato, más bien es un proceso amargo...
Alejado del bienestar, el  poeta muere y se torna en combatiente que esgrime la pluma como si de espada se tratase. Rasgando el papel con rabia escupe  bilis y ataca. Trastoca el gozo en sufrimiento y el placer de las letras en un galimatias doloroso que  más que palabras es ruido.

Consciente del fín de su momento, el poeta se estigmatiza a si mismo y emborrona su vida mediante su obra. Una obra que ya no construye, un hacer que romper pretende el asedio de la plaza que defiende. Y perdiendo gana, pues nada puede perder quien nada tiene...
Ya no escribe sobre paisajes, sobre momentos de añoranza o sobre el amor. El corazón ya no es tintero caprichoso, es mixtura oscura la que impregna lo que explica. Describe un final y tan solo atesora la esperanza de que cuando todo se quiebre, aquello que acabe marque un nuevo comienzo. Un iniciar sobre la nada que provoque un futuro incierto pero nuevo, un porvenir que reconociendo el desastre vivido, ayude a construir sobre la dignidad que nos da reconocer los pecados.

Cada día escribir en la trinchera, rechazanzo los envites de los iletrados, una agotadora vigilia para atender las brechas que los enemigos  por todas partes abren. Cada vez más fuertes y encumbrados, sabeedores de su eminente victoria, avanzan cada vez más descuidados. Creen ser lo que que la sociedad necesita y de su desvergüenza hacen escudo.

Y allí siguen las palabras defendiéndose del acoso. Negras como la noche, escapan entre las sombras que el propio  agresor proyecta. Ganan retaguardia y sabiendo ya estar muertas, perder la vida clavándose en el abyecto invasor de su mundo, les parece un final honroso y épico.
Tras fenecer en la batalla, el espíritu de las letras se recompone en poemas nuevos y estos, perseverantes y tercos, atormentan al verdugo que pensó que rebanando su sentido acabaria con los sueños.

Como almas en pena siguirán atormentando el descanso de los hombres que siendo lobos, un dia dijeron ser corderos. Que pequeño el poema y que grande el poeta. Gracias José Agustín por imaginar un mundo al revés.
Érase una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos. Así sea...

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domingo, 1 de diciembre de 2013

ALZHEIMER DEL GOBERNANTE


 
Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes. François de La Reochefoucauld

Son los hechos y no las palabras los que nos describen la realidad de aquellos que nos gobiernan. Lo que sucede en las zonas en sombra no atendidas por la prensa, las emisoras, o los vacios fastos, es precisamente aquello que debió motivar la voluntad del político y más tarde del designado representante de la ciudadanía.

Abrir de forma abrupta los ojos a la labor de gobierno espanta, pero también aclara ideas preconcebidas y las dota de verdad inapelable. Y vamos llegando al suelo, pues es allí donde pisando al caminar, detectamos la inestabilidad de lo que a veces parece perfecto. Al avanzar en el conocimiento, se nos plantean dudas y sobre estas, preguntas…
La tan socorrida frase “esto no es de mi competencia”, toma en muchas ocasiones tintes criminales. Pues no habiendo delito por medio, por inhibirse apoyándose en normas y leyes, el político que rehúye las obligaciones de su cargo,  no  deja de ser un felón canalla, un acreedor al rechazo por la inmoralidad de su inoperancia ante los problemas ciertos.

Ayer, participé en una conversación que me llevó en volandas a la realidad de la que al principio hablaba. Ayer, por si tenía dudas,  el azar de las palabras preñadas de hechos me atizaron la ira y más tarde reforzaron mi convencimiento. Ya no da para más lo existente, pues de todo lo que abundaba se ha hecho trizas. Toca quitar prebendas y púrpuras, descabalgar a los tibios que hablando de verdades mienten, acabar con los mercaderes que tiempo atrás, hace ya mucho tiempo, se instalaron en el templo.
Supe, por la experiencia de otros, que un enfermo de alzheimer  debe pagar por asistir a terapia entre los trescientos euros en el mejor de los casos, y hasta mil en el peor de ellos. En época de recortes, en momentos de exclusión de aquellos que menos recursos tienen, nadie y menos quienes se vanaglorian de gestionar justamente, pueden decir: “vaya usted a donde corresponda, lo siento no se puede hacer nada”…

La voluntad es estéril cuando no contamos con medios, pero disponiendo de ellos y no dirigiéndolos a los fines realmente necesarios, cometemos la peor de las faltas y por ello, sin lugar a dudas, nos ganamos el desprecio. Milonguear con discursos formalistas es indigno e insultante.
En cualquier administración es posible estudiar a fondo presupuestos, racionalizar el uso del dinero, recortar en lo prescindible y abonar en aquellas realidades marcadas por el sufrimiento.

Como tantas veces me ofrezco, tiro al blanco con el demagogo, pero no pueden ustedes negarme que de existir la voluntad, en cualquier pueblo o ciudad, muchos miles se malgastan y de evitar su pérdida, muchos ciudadanos sometidos al olvido de su propia vida, estarían atendidos y sus familias más calmas.
Pareciera que hoy se impone una ironía amarga, no cabe duda, existen nuevas patologías. Una de ellas se denomina alzheimer del gobernante.

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